Un cura enfrentó a un ladrón “a las trompadas” en su iglesia: “Si no te vas de acá, te perforo la cabeza a tiros”

Cansado de los robos, ya que es la cuarta vez que le entran a robar en menos de un año, Eduardo Jotayan le hizo frente a un delincuente que asegura que estaba drogado.

Juan Eduardo Jotayan defendió a su iglesia y le hizo frente al delincuente. Foto: Twitter / Juan Eduardo Jotayan
Juan Eduardo Jotayan defendió a su iglesia y le hizo frente al delincuente. Foto: Twitter / Juan Eduardo Jotayan

La iglesia Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, en Salta, fue víctima el miércoles por la madrugada de un nuevo asalto, el cuarto en menos de un año. Cansado de los robos, el sacerdote se enfrentó con el delincuente y, luego de un violento enfrentamiento, logró echarlo del lugar.

Según relató Jotayan a El Tribuno: “Fue alrededor de las 3 y yo estaba en mi dormitorio casi dormido mirando las noticias. En un momento sentí un ruido en la puerta de la entrada de la casa. que tiene las rejas y después un ruido en la puerta. Me levanté de inmediato porque es la cuarta vez que me entran a robar y uno ya vive alarmado”.

La vicaria Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, en Salta. Foto: El Expreso de Salta
La vicaria Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, en Salta. Foto: El Expreso de Salta

Y agregó: “Me puse las ojotas, abrí despacio la puerta de mi habitación y fui por el pasillo hasta donde empieza la cocina-comedor. Allí prendí de golpe la luz y me encontré de golpe con un tipo en la casa. Él ya había roto las rejas y la madera”.

Acto seguido, ambos estuvieron cara a cara e inmediatamente se desató la pelea. “El chico habrá tenido unos 25 años, tenía una gorra y una capucha. Seguramente estaba muy drogado. Nos agarramos a las trompadas limpias, fue una cosa tremenda”, manifestó el hombre.

A pesar que en un principio no la pasó nada bien, ya que recibió varias trompadas en la cara y en las costillas, logró defenderse: “Le partí una silla en la espalda pero él se equilibró para no caerse, así que saqué otra y se la partí en la cabeza”, recordó Eduardo.

La vicaria Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, en Salta. Foto: La República
La vicaria Nuestra Señora de Guadalupe, en el barrio La Loma, en Salta. Foto: La República

“En ese momento aproveché para salir corriendo a la habitación y buscar un rifle de aire comprimido que era de mi hermano militar y que ya falleció. En ese momento le apunté y le grité: ‘Si no te vas de acá, te perforo la cabeza a tiros’. Todavía no puedo creer la barbaridad que le dije, él estaba paralizado y también tratado de normalizarse después del ataque con las sillas”, recordó el hombre de los hábitos religiosos.

Por último, sobre la feroz pelea, Eduardo detalló: “Cuando logró recomponerse se asustó y salió corriendo por las escaleras. Luego salió por la cancha y huyó. Yo me fui por detrás para corroborar efectivamente que se haya ido”.

Una vez que se le pasó la adrenalina, comenzó a sentir dolor en todo el cuerpo. Al respecto, el hombre dijo: “Me revisó un médico y me colocaron inyecciones. Afortunadamente no me fisuró las costillas pero tuve mucho dolor muscular. Luego radiqué la denuncia en la comisaría de Grand Bourg”.

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