19 de agosto de 2026 - 14:30

Superó mil adversidades y las hizo libro: "No soy profesional en salud mental, pero quizás mi historia ayude"

Gisella Fernández Argüello ha atravesado distintas adversidades vinculadas a la salud mental. Logró convertir su recorrido en acompañamiento emocional.

No soy psicóloga ni pretendo ocupar ese lugar. Todo lo que comparto nace de mi experiencia y del aprendizaje que fui construyendo mientras intentaba comprender mi propia historia. Y tal vez esa historia ayude a los demás a saber buscar ayuda". A Gisella Fernández Argüello (37) no le interesa hacer un negocio con su libro ni tampoco menospreciar a nadie, sino que la moviliza el poder acompañar y contener a los demás como le hubiese gustado que alguien lo hiciera con ella frente a sus adversidades.

Distintos cuadros y trastornos marcaron su infancia, adolescencia y juventud; entre ellos algunos -que según ella misma confiesa- han quedado sumergidos en el olvido, como parte de las "lagunas mentales" que ella describe.

Superó una y mil adversidades y escribió un libro:

Superó una y mil adversidades y escribió un libro: "no soy profesional, pero quizás mi historia ayude"

Por miedo a ser tratada como "loca", Gisella calló por años todas estas historias que incluían autolesiones, trastornos alimenticios y hasta la pérdida de un embarazo. Pero, con el tiempo, todos estos episodios se convirtieron en el motor de "Lo que el silencio no dice", un libro escrito y autogestionado por ella misma y que -además- incluye un kit de acompañamiento emocional.

No quiero compararme con un profesional de la salud mental ni tampoco andar vendiéndome como vendedora de soluciones mágicas. Quiero contar desde mi experiencia cómo se puede”, insiste la mendocina, quien después de años de terapia, lecturas, búsquedas -y también momentos muy difíciles- pudo darle forma a su propio proyecto de acompañamiento emocional.

Caer y volver a levantarse: una historia de resiliencia

Gisella vive en Maipú junto a su esposo y sus tres hijos. Como ella misma dice, hoy pudo "volver a empezar". Pero durante buena parte de su vida sintió que había algo que no podía terminar de comprender de sí misma.

Por fuera de esas marcadas "lagunas mentales" de su infancia, Gisella conserva en su memoria algunos momentos particularmente dolorosos.

Superó una y mil adversidades y escribió un libro:

Superó una y mil adversidades y escribió un libro: "no soy profesional, pero quizás mi historia ayude"

Me sentía sola, tenía ganas de llorar, sufría de autolesiones y no sabía que eran autolesiones en ese momento”, recuerda la emprendedora.

Ya durante la adolescencia aparecieron los trastornos alimenticios y que se sumaron a otras situaciones. Pero nada de eso fue abordado entonces como una temática relacionada con la salud mental.

“Mis padres no lo veían como un tema de salud mental. Para ellos eran cosas que ocurrían, se pasaban y uno seguía como si nada”, cuenta.

El tiempo pasó, pero lo que no desapareció fue esa sensación de "sentirse rara”. A los 18 años, Gisella Fernández Argüello ingresó a la Policía de Mendoza y un año después se casó. Con 19 años perdió un embarazo, situación que marcaría un antes y un después en su vida y su estabilidad emocional.

“Empecé con una depresión notoria. Después me di cuenta de que ya la traía de antes, pero no lo sabía hasta ese momento”, recapitula.

Superó una y mil adversidades y escribió un libro:

Superó una y mil adversidades y escribió un libro: "no soy profesional, pero quizás mi historia ayude"

Una vez más las lágrimas se convirtieron en moneda corriente en su vida, volvieron a asomar ideas oscuras que ya la había frecuentado durante su adolescencia. Fue el momento en que comenzó a buscar ayuda profesional; aunque tampoco le resultó sencillo.

La baja de la Policía y el diagnóstico preciso

Fernández Argüello intentó hacer terapia en varias oportunidades, pero las limitaciones venían de ella misma. "Nunca terminaba de contar todo por una cuestión de este estigma que uno padece con la salud mental. No quería que me dijeran que estaba loca”, describe.

A este momento de vulnerabilidad se sumó la baja de la Policía, que le llegó en 2019. Porque a Gisella le habían diagnosticado fibromialgia, una enfermedad crónica que le provocaba dolor muscular constante y que le impedía, entre otras cosas, portar armas. Ya en 2014 había sido trasladada a tareas administrativas.

“Estuve en una etapa súper difícil, con muchas pastillas. Prácticamente era un zombie. Me costó muchísimo volver a conectar. Mi marido, preocupado, comenzó a quitarme las pastillas porque sentía que no vivía”, recapitula.

Superó una y mil adversidades y escribió un libro:

Superó una y mil adversidades y escribió un libro: "no soy profesional, pero quizás mi historia ayude"

Gisella decidió entonces retomar la búsqueda de ayuda. Cambió de psiquiatra y aquí apareció un profesional clave en su vida: el psicólogo y tanatólogo (profesional que acompaña a las personas que sufren una pérdida importante o enfrentan el proceso de la muerte), Javier Lamagrande.

Con este profesional, la expolicía pudo finalmente hablar de aquello que durante años había mantenido guardado. Fue en ese proceso que apareció un diagnóstico de Trastorno de Identidad Disociativo (TID), una condición que antiguamente era conocida como “trastorno de personalidad múltiple”, denominación que posteriormente fue modificada.

Gisella comenzó entonces a estudiar e investigar sobre el TID y las herramientas que podían ayudarla a convivir con él.

“Al día de hoy lo puedo llevar bien. He logrado que mi sistema pueda estar diagramado y organizado”, cuenta, con orgullo. Y aclara que no existe una medicación específica para el TID, por lo que los tratamientos suelen abordar también las condiciones que pueden acompañarlo, como la depresión, la ansiedad o los ataques de pánico.

"Lo que el silencio no dice", el dolor a las palabras

Durante todo ese proceso, como un oasis, apareció la escritura en la vida de Gisella. El año pasado, la mendocina escribió “Lo que el silencio no dice”, un libro de 14 capítulos en los que recorre todas esas etapas de su vida y donde recurre a metáforas para hablar de experiencias que son difíciles de poner en palabras.

Lo publicó de manera independiente a través de Draft2Digital (está disponible en formato digital) y realizó algunas ediciones impresas que vendió entre conocidos y allegados. Ahora busca la posibilidad de llegar a una editorial.

Superó una y mil adversidades y escribió un libro:

Superó una y mil adversidades y escribió un libro: "no soy profesional, pero quizás mi historia ayude"

A veces, lo que más pesa no es solo lo que vivimos, sino todo aquello que nunca logramos poner en palabras”, sostiene Gisella.

El proyecto autofinanciado de su libro está complementado por un kit de acompañamiento emocional que incluye un cuaderno, una lapicera, cinco cartas con mensajes para abrir en diferentes situaciones emocionales, además de otros objetos.

La intención es generar una experiencia que involucre distintos sentidos y permita detenerse por un momento.

"No es una terapia ni una cura; es simplemente una herramienta pensada para acompañar a alguien durante un momento difícil", insiste la autora, quien tiene en claro que su recorrido no terminó. Pero que también sabe que su historia es mucho más que fríos diagnósticos.

Una persona no está limitada a su diagnóstico. Hasta el día de hoy sigo luchando con mis cosas, pero pude seguir y hacer un libro”, reflexiona.

“Me parece importante que la gente entienda que una persona con algún tipo de trastorno de salud mental no está limitada a eso. Por ahí se estigmatiza mucho”, refuerza.

Además de su "libro + kit", Gisella comparte contenidos en su cuenta de Instagram @loqueelsilencio. Allí comparte reflexiones, mensajes en base a su experiencia y se ofrece a ser la compañía de quien lo necesite.

Comenzó compartiendo en la cuenta contenidos relacionados con ansiedad, disociación, depresión y trauma complejo.

Uno cree que quien está deprimido tiene que estar todo el día llorando en la cama y no es así”, cierra con el objetivo de derribar aquellos prejuicios que sostienen cómo “debería” verse una persona deprimida.

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