20 de octubre de 2026 - 13:19

Orgullo mendocino: estudiantes ganaron un certamen internacional en inglés sobre la industria del petróleo

Los estudiantes de la UNCuyo se consagraron campeones del Petrobowl en Neuquén tras un año de preparación y gran esfuerzo para costear el viaje.

Un equipo integrado por estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo) obtuvo el primer puesto en una competencia de preguntas sobre la industria petrolera que se desarrolla completamente en inglés. Tras un año de preparación y con un importante esfuerzo económico, los jóvenes cumplieron el objetivo que se habían propuesto después de su primera participación.

Martina Pace, Nicolás Bonanno, Daira Arenas y Alessandro Lara representaron a Mendoza en el Petrobowl, un certamen internacional que pone a prueba los conocimientos sobre exploración, perforación, terminación de pozos, reservorios y producción, entre otros temas.

Los jóvenes viajaron a Neuquén el sábado 10 de octubre y la competencia comenzó el martes 13 a las 18. Regresaron a Mendoza el lunes 19, después de conseguir un resultado que superó sus expectativas.

“Está de más decir que ahora tanto orgullo no cabe en nuestro pecho”, expresaron los integrantes del equipo, que destacaron el trabajo colectivo detrás del triunfo.

Un año de preparación para llegar a lo más alto

La participación en el Petrobowl se organiza dentro del SPE Cuyo Student Chapter, un capítulo estudiantil vinculado a la Society of Petroleum Engineers (SPE), una organización internacional de profesionales de la ingeniería del petróleo. En 2026, el capítulo de Cuyo cumplió 30 años de trayectoria.

Dentro de su estructura, la comisión Energy4Me tiene a cargo tanto la difusión de la carrera y del capítulo como la preparación para el certamen.

Según contaron los estudiantes, Cuyo había dejado de competir durante varios años por dificultades organizativas y falta de apoyo. La iniciativa para volver llegó en 2025, cuando Elías Quiroga reunió a un grupo de participantes, consiguió bibliografía y espacios para estudiar y organizó los entrenamientos.

En aquella primera experiencia, el equipo terminó último. Sin embargo, lejos de abandonar el desafío, sus integrantes se propusieron regresar para cambiar el resultado.

“Nos comprometimos a que, a pesar de ser independientes (a diferencia de otros capítulos que están sponsoreados), íbamos a traer el trofeo a casa”, recordaron.

La preparación se extendió durante todo el año, con al menos una práctica semanal y, en muchas ocasiones, dos. Los encuentros fueron virtuales y presenciales, mientras que cada participante dedicó parte de su tiempo libre al estudio de bibliografía específica, sin descuidar las obligaciones de la facultad y el trabajo.

Cada integrante aportó desde su lugar. Nicolás Bonanno construyó la botonera que utilizaron para entrenar y que finalmente se convirtió en la oficial de la competencia. Alessandro Lara, estudiante de años inferiores, debió incorporar conocimientos para alcanzar el nivel requerido. Daira Arenas colaboró con los traslados para facilitar los encuentros, mientras que Martina Pace asumió la capitanía y sostuvo al grupo durante la preparación.

El equipo también destacó el compromiso de Quiroga, quien los entrenó y acompañó durante el proceso, y el apoyo de las personas que viajaron para alentarlos.

“Se han dejado todo en la cancha”, resumieron.

Rifas, aportes y esfuerzo para viajar

Llegar a Neuquén también implicó un desafío económico. El capítulo estudiantil trabajó durante el año para reunir los fondos necesarios para que sus 20 integrantes pudieran viajar, incluidos los cuatro representantes del Petrobowl.

Para cubrir los gastos del traslado recibieron aportes de empresas como YPF, Tecpetrol, PAE, TotalEnergies y Secco. Sin embargo, los costos de las comidas y las actividades requirieron nuevas iniciativas de recaudación. Además, cada estudiante pagó con su propio dinero la remera que utilizó durante la competencia.

El viaje también significó estar lejos de sus familias, que no pudieron acompañarlos. Detrás de la participación hubo padres y seres queridos que siguieron el desempeño del equipo a la distancia, con el orgullo de verlos alcanzar una meta construida a partir de meses de estudio y dedicación.

Actualmente, el capítulo mantiene conversaciones con la Facultad de Ingeniería para obtener ayuda con el reintegro de los gastos afrontados.

Los estudiantes esperan que el resultado alcanzado sirva para fortalecer el acompañamiento institucional en las próximas etapas del certamen y en los años siguientes.

“Esperamos que este hito histórico para la universidad sea de puntapié para recibir un mayor apoyo activo en las próximas etapas y años venideros”, señalaron.

Una victoria que superó las expectativas

Durante los días de competencia, el equipo mendocino se encontró con representantes de otras instituciones, entre ellas el ITBA, la UBA, la Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ), la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).

Los estudiantes destacaron el respeto y el compañerismo de sus rivales, además del nivel demostrado durante el certamen.

La sorpresa por el resultado quedó reflejada en una anécdota que compartieron con uno de sus amigos. Antes de la competencia, el joven les dijo que, como no sabía inglés, no podría reconocer si las respuestas que daban eran correctas.

“Si bajamos riendo, es porque perdimos pero estamos sacando lo mejor de la situación, y si bajamos confundidos, es porque ganamos”, le respondieron.

Lo que comenzó como una broma terminó convirtiéndose en una predicción. Después de un año de estudio, organización y esfuerzo colectivo, los estudiantes de la UNCuyo consiguieron el primer puesto y regresaron con el trofeo que se habían propuesto alcanzar.

“Esperamos que este sea el primer éxito de muchos”, concluyeron.

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