18 de septiembre de 2026 - 09:40

Nació un bebé prematuro en el Hospital Saporiti sin neonatología y reabrió el debate por el cierre del servicio

Una mujer llegó en trabajo de parto y dio a luz antes de lo previsto. El recién nacido necesitó atención especializada y fue asistido por médicos y enfermeros que habían formado parte de la NEO. Luego fue trasladado al Notti en buenas condiciones. El pediatra Gonzalo Saavedra cuestionó el cierre y planteó qué habría ocurrido si los especialistas no hubieran estado en el hospital.

El nacimiento de un bebé prematuro volvió a poner en el centro de la discusión el cierre de la Neonatología del Hospital Saporiti, de Rivadavia. La madre llegó esta semana al establecimiento en período expulsivo y dio a luz a un recién nacido muy pequeño que necesitaba atención especializada desde los primeros minutos de vida.

La situación tuvo una particularidad: en el hospital todavía se encontraban profesionales que durante años habían trabajado en la Neonatología, aunque el servicio dejó de funcionar el 31 de marzo pasado. Ellos fueron convocados para intervenir en la recepción y estabilización del bebé.

Entre esos profesionales estuvo el pediatra Gonzalo Saavedra, uno de los médicos que participó de la organización de la NEO cuando comenzó a funcionar, en diciembre de 2007, y que permaneció durante casi 18 años dedicado a la atención de los recién nacidos.

Según relató Saavedra a medios locales, fue convocado junto con la doctora Felici y personal de enfermería. El nacimiento ocurrió alrededor de las 9.10 y el equipo logró recibir y estabilizar al bebé hasta que pudo concretarse la derivación.

Cerca de las 11.30, el recién nacido fue trasladado al Hospital Notti mediante el servicio de transporte neonatal. De acuerdo con el médico, el bebé llegó en buenas condiciones.

El episodio, sin embargo, dejó planteado un interrogante sobre la atención de los nacimientos prematuros en el Saporiti después del cierre de la Neonatología. “¿Qué pasa si no estaban los médicos especialistas, los que realmente deben estar? ¿Qué ocurría con ese bebé? Nunca lo podremos saber”, sostuvo Saavedra.

La importancia de los primeros minutos

Para el pediatra, el caso muestra la diferencia entre recibir a un recién nacido en una guardia general y contar con profesionales específicamente formados para atender a un bebé prematuro.

“Era un bebé prematuro, muy chiquito y muy pequeño, que necesita una atención súper especializada y profesionalizada. Los que somos neonatólogos tenemos la capacidad, el conocimiento y la experiencia para poder hacerlo”, explicó.

Saavedra remarcó que los primeros minutos después del nacimiento son determinantes, especialmente en los casos de prematurez. “Es tan importante el primer minuto de vida en un recién nacido y más en un prematuro. Si no se hacen las cosas bien, puede dejar alguna secuela que va a marcar su vida”, señaló.

El médico explicó que actualmente, tras el cierre de la NEO, los partos son realizados por las profesionales de obstetricia y la recepción del recién nacido queda bajo responsabilidad de los médicos de la guardia general.

En ese punto, marcó una diferencia de formación. “Ellos no tienen por qué tener y no tienen los conocimientos, porque no se han preparado para eso”, afirmó. Un neonatólogo, explicó, primero debe formarse como pediatra y luego realizar una subespecialización en Neonatología.

Un parto que se adelantó un mes

Uno de los argumentos de Saavedra gira alrededor de la imprevisibilidad de algunos nacimientos. El bebé atendido esta semana, señaló, no debía nacer todavía.

La situación pudo resolverse porque había en el Saporiti profesionales con experiencia en Neonatología. El equipo realizó la recepción, estabilizó al recién nacido y luego se puso en marcha el traslado hacia el Notti.

El recorrido, según Saavedra, tuvo alguna demora vinculada con las obras que se realizan sobre la Ruta 7, aunque destacó que el transporte neonatal funcionó correctamente.

Durante los casi 18 años de funcionamiento de la NEO, recordó, el Saporiti recibió numerosos nacimientos que requirieron posteriormente una derivación a centros de mayor complejidad. “Siempre tuvimos excelente relación con el servicio de transporte neonatal. Ellos nos decían: ‘Listo, armamos el traslado y ya vamos’. Y así fue muchas veces durante muchos años”, relató.

Qué pasó con el equipo de la NEO

El cierre del servicio también modificó la situación laboral de los profesionales que durante años formaron parte de ese equipo.

Algunos se trasladaron a otros hospitales para continuar trabajando en Neonatología. Otros permanecieron en el Saporiti y fueron redistribuidos en diferentes funciones. Saavedra decidió quedarse en el hospital de Rivadavia. “Mi hospital es el Saporiti”, afirmó.

El médico trabaja allí desde 2001. Sus hijos nacieron en Rivadavia y aseguró que espera terminar allí su carrera profesional.

“Mi hospital va a ser siempre el Saporiti. Es un hospital que llevo en mi corazón”, expresó. También cuestionó la situación del personal de enfermería que durante años trabajó en la Neonatología y que, después del cierre, fue destinado a otros sectores.

“Tuvimos un plantel de enfermería excelente. Lamentablemente, la han redistribuido en servicios donde ellas no se han formado. Algunas están en cirugía, otras en clínica médica”, explicó.

Además, señaló que actualmente los pediatras cumplen tareas de consultorio durante las mañanas, de lunes a viernes, con atención de niños sanos y enfermos, pero dijo no tener conocimiento de que exista cobertura pediátrica durante los fines de semana.“Me parece que sábado y domingo no hay pediatra”, indicó.

“Para mí fue un error haberlo cerrado”

Saavedra fue uno de los médicos que participó de la puesta en marcha de la Neonatología en 2007. También estuvo presente el día en que el servicio dejó de funcionar.

Incluso recordó que le tocó realizar la primera guardia y también participar de la última, junto a Patricia Villegas. “Hicimos la primera y la última”, contó. Por eso, su posición sobre el cierre es definida. “Para mí fue un error haberlo cerrado”, afirmó.

El médico reconoció que puede existir una decisión sanitaria de concentrar los nacimientos de mayor complejidad en establecimientos preparados para recibirlos y organizar una red de derivaciones. Pero señaló que esa planificación debe contemplar que no todos los partos se producen en el momento previsto.

El nacimiento ocurrido esta semana, justamente, se produjo fuera de lo esperado.

Para Saavedra, la discusión no pasa solamente por dónde debe producirse un nacimiento programado, sino por qué capacidad de respuesta tiene un hospital cuando una situación inesperada ocurre dentro de sus instalaciones.

El reclamo por la maternidad

La situación también volvió a poner sobre la mesa el reclamo de quienes cuestionaron el cierre de la Neonatología y la reducción de la atención vinculada con la maternidad en Rivadavia.

Saavedra sostuvo que los dirigentes políticos del departamento deberían haber defendido ambos servicios. “Me parece que ellos deberían haber defendido dos servicios que funcionaban y funcionaban bien”, afirmó.

Consultado sobre si consideraba que detrás de la decisión había una cuestión política, respondió: “No sé, Hugo. Yo no sé si ha sido político o no”.

Sí cuestionó, en cambio, lo que considera una falta de acompañamiento a los reclamos de la comunidad. “Todo lo que hicimos fue por tratar de defender un lugar que la gente, la población, la mamá embarazada acá de Rivadavia y su hijo necesitaba”, sostuvo.

Después de la experiencia de esta semana, el médico volvió a expresar su deseo de que la Neonatología pueda regresar algún día al Saporiti. “Ojalá algún día vuelva nuestro servicio de Neonatología a funcionar en el hospital”, dijo.

Y cerró con una mirada sobre el equipo que durante años estuvo al frente del servicio: “Éramos un equipo que teníamos un solo objetivo y creemos y estamos con la conciencia muy tranquila que durante todos los años que funcionamos, lo dimos todo siempre”.

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