Ante la posibilidad de un "Súper Niño" y sus consecuencias en Mendoza, más de 150 toneladas de basura, escombros y otros residuos fueron retiradas este viernes del colector aluvional Papagayos durante un operativo de limpieza realizado por la Dirección de Hidráulica de la Provincia y la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, como parte de las tareas preventivas que se intensifican ante la llegada de la temporada de tormentas.
Prensa Gobierno de Mendoza
El material extraído representó unos 230 metros cúbicos de residuos, que fueron trasladados en más de 20 viajes. Para llevar adelante los trabajos participaron 30 operarios, además de cuatro camiones playos de seis metros cúbicos, dos camiones batea de 10 metros cúbicos, una minicargadora, una retroexcavadora, dos palas cargadoras y otros 12 camiones aportados por el municipio.
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El colector Papagayos es una de las infraestructuras que cumple un rol clave en el sistema de defensa aluvional del Gran Mendoza. Por eso, mantener despejada su sección resulta fundamental para que pueda conducir grandes volúmenes de agua cuando se producen precipitaciones intensas.
Una limpieza que se repite todos los meses
Desde Hidráulica señalaron que el operativo forma parte de un esquema de mantenimiento permanente. La limpieza del colector Papagayos se realiza una vez al mes, en coordinación con la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza y otros organismos.
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El director de Biodiversidad del Ministerio de Energía y Ambiente, Ignacio Haudet, destacó la importancia de mantener despejada esta infraestructura y explicó que el pedido del Gobierno provincial es reforzar la preparación de los organismos ante la posibilidad de un fenómeno de El Niño.
El funcionario hizo hincapié, además, en que la ausencia de agua en estos espacios no significa que hayan dejado de cumplir una función. Por el contrario, deben permanecer libres de residuos porque una tormenta puede generar grandes volúmenes de agua en pocos minutos.
También advirtió que las tormentas convectivas pueden desarrollarse rápidamente y descargar importantes cantidades de agua en períodos muy breves. En esas circunstancias, la presencia de residuos puede disminuir la capacidad de conducción y aumentar el riesgo de obstrucciones y desbordes.
De 500 a 150 toneladas, pero el problema persiste
La cantidad de basura retirada actualmente es menor a la registrada cuando comenzaron estos operativos, aunque continúa siendo elevada.
La secretaria de Ambiente y Desarrollo Urbano de la Ciudad de Mendoza, Eva González, explicó que en 2024 se llegaban a retirar aproximadamente 500 toneladas de residuos por mes. Actualmente, con los operativos que se realizan durante los últimos viernes de cada mes, la cifra se ubica entre las 100 y las 150 toneladas mensuales.
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La funcionaria consideró que, pese a la reducción, se trata de una cantidad significativa de material que no debería encontrarse dentro de los cauces.
Además del impacto sobre el sistema aluvional, existe un problema ambiental. González señaló que buena parte de los residuos retirados no puede ser recuperada ni reciclada debido al grado de contaminación con el que se encuentra.
Por ese motivo, el material debe ser trasladado a los sitios de disposición final. La situación implica también un mayor uso de maquinaria, personal y recursos públicos que podrían destinarse a otras tareas.
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Por su parte, Haudet remarcó que cada operativo de limpieza demanda horas de trabajo y recursos estatales para retirar residuos que fueron arrojados deliberadamente en los cauces. Por eso, insistió en la necesidad de que la población comprenda la función de estos espacios y evite utilizarlos como lugares de disposición de basura.
Analizan colocar cámaras para detectar a quienes arrojan residuos
Ante la persistencia de esta problemática, la Ciudad de Mendoza y la Dirección de Hidráulica analizan incorporar cámaras de vigilancia en sectores estratégicos para detectar a las personas que arrojan residuos en los cauces y avanzar con las correspondientes sanciones.
La medida busca complementar los operativos de limpieza con acciones de control, ya que las autoridades consideran que el mantenimiento de los colectores no puede depender únicamente del retiro periódico de los residuos.
Estas intervenciones buscan conservar la capacidad de conducción de la infraestructura y reducir el riesgo de desbordes y erosión, especialmente ante un escenario en el que pueden combinarse lluvias intensas, nieve acumulada en la cordillera, posterior deshielo y aumentos de caudal.