Tras perder a su hija Camila, de seis años, que luchó durante diez meses contra el cáncer, Mercedes Carrión decidió transformar el dolor en una iniciativa para ayudar a otros chicos y sus familias. Tres meses después de su muerte, volvió al Hospital Humberto Notti con una mochila "mágica" llena de juguetes para acompañar a los niños que atravesaban la misma enfermedad. Así comenzó su labor que, hoy, es la única organización mendocina nominada al Premio Abanderados.
El inicio del tratamiento exige respuestas inmediatas y muchas veces, alguno de los padres debe dejar de trabajar para acompañar al paciente, mientras que los otros hijos quedan al cuidado de familiares. A eso se suman los gastos de traslado, alimentación, alojamiento y medicamentos de soporte que no siempre están cubiertos.
Según Mercedes, entre el 70% y el 80% de los niños y adolescentes que reciben un diagnóstico oncológico ya atraviesan alguna situación de vulnerabilidad social. Por eso, uno de los objetivos de Tras-Pasar es atender las necesidades que exceden el tratamiento médico.
"En Mendoza no tenemos gran problema en la parte que tiene que ver con la medicación, salvo algunas trabas que tenemos con las obras sociales, que ahí es donde nuestro equipo legal acciona. Pero sí tenemos muchas fallas desde lo social y lo económico", sostuvo.
Para Mercedes, las condiciones en las que un paciente vuelve a su casa también forman parte del tratamiento. La falta de alimentos o de condiciones habitacionales adecuadas puede afectar su recuperación y generar nuevas complicaciones. Por eso, la asociación entrega actualmente cerca de 60 cajas de mercadería por mes.
"Si vos tenés a un pibe que, cuando le dan el alta del hospital, vuelve a su casa una semana, si tiene la suerte, dos semanas, y no tiene para comer, va a volver desnutrido. Si no tiene las condiciones habitables en su casa, es muy probable que se agarre un bichito. Hemos tenido situaciones habitacionales terribles, en donde las condiciones no son aptas para los chicos", advirtió.
También interviene cuando las familias no cuentan con dinero para trasladar a los chicos hasta el hospital o necesitan medicamentos de soporte que no están disponibles o no son cubiertos por las obras sociales.
"La medicación de todo lo que tiene que ver con la quimioterapia es importante que se sepa que está cubierta al 100%. Pero empiezan a surgir cosas a veces a través de los tratamientos, que se llaman medicación de soporte, y esa medicación muchas veces está en falta o las obras sociales no la cubren", detalló.
Una red de asistencia para pacientes y familias
Tras-Pasar ofrece programas gratuitos que incluyen alimentos, compra de medicamentos, nutrición de soporte, traslados, insumos ortopédicos, refacciones de viviendas y asesoramiento legal. El acompañamiento también contempla la atención psicológica de los pacientes y sus familiares, así como actividades recreativas, talleres de arteterapia, apoyo escolar y grupos para sobrevivientes de cáncer.
La organización cuenta con una casa que funciona como Centro de Día y ofrece alojamiento para familias que llegan desde distintos puntos de Mendoza y de otras provincias de Cuyo para realizar controles o tratamientos en el centro oncológico pediátrico de la región.
"Las familias a veces no tenían dónde quedarse y esperaban en las terminales o en las puertas del hospital. Ahora tienen nuestra casa, que funciona como un centro de día para que ellos puedan tener un lugar cómodo donde estar. También tenemos alojamiento nocturno para los que lo necesitan", explicó Mercedes.
En ese espacio funcionan consultorios de psicología para los chicos y padres en duelo que buscan herramientas para salir adelante. También hay una sala de juegos, espacios de entretenimiento para adolescentes, un sector de descanso para los adultos y una oficina de asesoramiento.
El trabajo se extiende además a los hospitales, donde la asociación facilita elementos para mejorar las condiciones durante las internaciones y las sesiones de quimioterapia.
"Intentamos brindar un acompañamiento integral a las familias para que puedan transitar esta enfermedad de una mejor manera o hasta quizás de una forma más simple. Porque el cáncer infantojuvenil afecta no solamente a los niños, sino que rompe con muchas cosas dentro de la familia", expresó.
Una sede propia, el próximo desafío
A pesar del crecimiento de la asociación, uno de los principales objetivos pendientes es conseguir una sede propia. La casa que actualmente alquilan fue abierta hace tres años y comenzó a quedar chica frente a la cantidad de familias que necesitan asistencia.
"Recibimos muchos chicos amputados, en sillas de ruedas, y necesitamos tener la accesibilidad correspondiente", explicó Mercedes, quien considera que contar con un inmueble adaptado permitiría ampliar los servicios y garantizar la continuidad de los programas.
"Hoy no tenemos la estructura, ni económica ni de una sede propia, como para poder acompañar al 100% de la población oncopediátrica en la provincia de Mendoza", reconoció.
Por eso, antes de pensar en extender el trabajo a otras provincias, la prioridad es fortalecer la atención en Mendoza y conseguir el respaldo necesario para sostener las prestaciones actuales.
"Es importante que la comunidad mendocina nos conozca, que sepa qué estamos haciendo, que se sume, que nos apoye, que nos ayude. Porque, en realidad, a quienes están ayudando es a un montón de niños y niñas que están transitando esta difícil enfermedad y a sus familias", pidió.
Tras-Pasar, entre los ocho proyectos del Premio Abanderados
El trabajo de Mercedes Carrión y la Asociación Tras-Pasar fue seleccionado entre los ocho proyectos que integran el Premio Abanderados de la Argentina Solidaria 2026, un reconocimiento que distingue a personas comprometidas con el trabajo social y busca difundir sus historias. El público puede votar para elegir al Abanderado del Año, que recibirá un premio de $20 millones para ampliar el alcance de su proyecto.
"Sinceramente, con el amor de mis niños y con el amor de las familias, yo ya gané. Pero ahora quienes ganan, si nosotros logramos conseguir este premio económico, son los pibes, porque este dinero va directamente a los niños", sostuvo.
Dieciséis años después de aquella primera visita al hospital, Mercedes sigue recorriendo sus pasillos. La tarea es la misma que al principio, aunque hoy la sostiene una organización que acompaña a cientos de personas.
"Yo hoy, 16 años después, sigo caminando por los pasillos de los hospitales haciendo la misma tarea y con el mismo amor", concluyó.