ENVIADA ESPECIAL A PANAMÁ- Una ciencia con perspectiva de género es cada vez una necesidad más clara y es parte de lo que plantean expertas en salud femenina. Esto en particular atendiendo a las diferentes etapas de la vida de la mujer y una que actualmente hoy convoca fuertemente los discursos y las miradas: la menopausia.
En el marco del Foro Value Exp realizado en Panamá, médicas especializadas en endocrinología y obesidad plantearon que la menopausia marca un punto de quiebre fundamental en la salud femenina, transformando la distribución del tejido adiposo e incrementando el riesgo cardiovascular y metabólico, incluso sin que se registre un gran aumento de peso en kilogramos.
Es que suele hacerse hincapié en los posibles kilos ganados pero lo que señalaron es que hay cuestiones menos perceptibles que requieren atención para cuidar su salud.
Por qué las mujeres son diferentes: "Hemos sido bendecidas"
Uno de los consensos centrales de la reunión de expertos fue que el Índice de Masa Corporal (IMC) resulta hoy insuficiente para expresar el verdadero estado de salud de una persona. Para una evaluación precisa, resulta indispensable considerar la proporción y ubicación de la grasa, particularmente la grasa visceral, que es la que determina los mayores riesgos para la salud.
Menopausia: La caída de estrógenos altera la distribución de grasa y eleva el riesgo cardiovascular sin subir de peso.
La doctora Dolores Mejía, médica especialista en endocrinología, nutrición y medicina interna de República Dominicana, enfatizó que los abordajes médicos no pueden tratar de la misma manera a hombres y mujeres, ya que ellas requieren un enfoque estrictamente personalizado.
Al analizar la acumulación de adiposidad en el cuerpo femenino, Mejía aportó una mirada integradora sobre un aspecto que suele generar preocupación estética: “Las mujeres hemos sido bendecidas” con la acumulación de grasa periférica. Es esa que se junta en los muslos, el abdomen o algunos otros lugares y que tanto suele molestar". Según precisó la especialista, esta disposición actúa como un factor protector en comparación con los varones, quienes tienden a acumular grasa visceral —aquella situadas entre los órganos o dentro de ellos—, la cual se inflama con mayor facilidad y genera un riesgo cardiovascular y metabólico superior.
Sin embargo, Mejía remarcó que las exigencias del organismo femenino cambian de acuerdo a cada etapa vital: "Hablar de la obesidad en el contexto de la mujer es mucho más que kilos. Es definitivamente peso, salud hormonal, es hablar de fertilidad, de reducción de riesgo cardiovascular, salud mineral ósea, bienestar y prevención de alteraciones futuras".
Qué le pasa al cuerpo cuando llega la menopausia
Alineada con este diagnóstico, la doctora Karen Palacios, endocrinóloga colombiana especializada en obesidad, diabetes y enfermedades metabólicas, profundizó sobre los mecanismos hormonales detrás de este fenómeno.
Al ser consultada sobre si un sobrepeso leve predispone a desarrollar obesidad durante la perimenopausia, Palacios aclaró: "Las mujeres cuando están en el periodo de la perimenopausia o de la menopausia van a tener unos cambios hormonales, sobre todo en los niveles de estrógenos, que van a provocar que se acumule más tejido adiposo en la región visceral". La médica precisó que, si bien no todas las mujeres experimentan esto ni se registran aumentos extremos de 10, 15 o 20 kilos, sí se produce un cambio en la composición corporal conducido por la baja hormonal.
Respecto al impacto clínico de esta retracción estrogénica, la especialista señaló que al perderse dicha barrera natural "lo que va a producir clínicamente es que la mujer tenga unos niveles de colesterol un poquito más altos, probablemente el azúcar un poquito más altos y un aumento del riesgo cardiovascular". No obstante, llevó tranquilidad al remarcar que "no quiere decir que todas las mujeres se vayan a infartar por tener menopausia, pero sí hay que tener presente que esta es una condición fisiológica de cambio y que hay que tener un apoyo nutricional, en estilo de vida, en ejercicio y farmacológico en algunos casos", enfatizó.
Menopausia: la caída de estrógenos en la mujer altera la distribución de grasa y eleva el riesgo cardiovascular sin subir de peso.
La situación adquiere mayor complejidad cuando la paciente ya presenta obesidad previa a esta etapa. "Tenemos una mujer con obesidad que llega a la menopausia. Vamos a tener confusión de dos cosas importantes: una mujer que ya llega con un tejido adiposo excesivo y se nos suma un cambio hormonal con toda esta redistribución. Es una sinergia que no debería suceder", advirtió Palacios, remarcando la necesidad de buscar asistencia médica para revertir esos cambios en la composición corporal.
Qué atender en cada etapa de la mujer
Mejía detalló los ejes generales de atención para cada periodo de la vida de las mujeres. En jóvenes y etapa reproductiva, hay que valorar la insulinorresistencia, el síndrome de ovario metabólico poliendocrino (anteriormente conocido como síndrome de ovario poliquístico) y la prevención o presencia de diabetes gestacional o preexistente.
En la perimenopausia y postmenopausia, el eje se desplaza hacia el impacto provocado por la pérdida de la protección estrogénica.
"Con respecto a la perimenopausia, recuerden que los estrógenos nos confieren protección, sobre todo protección cardiovascular. Cuando comienza a alterarse ese equilibrio, incluso comienzan a generarse cambios importantes con lo concerniente a la distribución de la grasa", advirtió Mejía, graficando las consecuencias de esta transición: "Cuando comienza la perimenopausia se nos incrementa la grasa visceral. Nos volvemos barrigonas y esa grasa es altamente deletérea o dañina".
Los pilares de la salud en la menopausia
Frente a la posibilidad de prevenir estos impactos en la salud, la doctora Palacios subrayó la importancia de la planificación continua a lo largo de la vida adulta.
"Es fundamental, yo creo que los cambios de riesgo cardiovascular asociados a la perimenopausia y a la menopausia tienen que planificarse desde muy temprana edad", aseveró. En ese plano, definió al entrenamiento físico como una herramienta determinante: "Las mujeres debemos hacer ejercicio físico porque la masa muscular en las mujeres es nuestra jubilación en términos de salud. A partir de los 30 años, simplemente por la edad, empezamos a tener una reducción del tejido muscular que se profundiza aún más cuando llegamos a la menopausia y perimenopausia".
De este modo, la endocrinóloga concluyó que el estado de la masa muscular previa marcará la pauta en la madurez y recomendó realizar evaluaciones médicas antes o durante la menopausia para analizar la composición corporal, medir el riesgo cardiovascular y tomar las medidas preventivas correspondientes.