lunes 2 de agosto de2021

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Sociedad

La Cruz Negra, el paraje del Valle de Uco donde se cruzan la leyenda y la fe

La Cruz Negra, el paraje del Valle de Uco donde se cruzan la leyenda y la fe
El Santuario de la Cruz Negra que recuerda la leyenda de Raimundo Palleres. Foto: Marcelo Rolland

El sitio tiene casi 160 años y recuerda un hecho trágico. Piden la colaboración de los 3 municipios de la región para acondicionarlo.

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El santuario de La Cruz Negra, a poco más de 60 km de la capital provincial, marca un punto de referencia en la desértica geografía del lugar donde se ponen de manifiesto la historia, la leyenda y la fe.

Una pequeña capilla donde se celebran misas, algunas churrasqueras para los que quieran pasar el día y la formación de una comisión para mantener el lugar limpio y en condiciones hablan del renacer de un paraje que cuenta una no muy conocida historia mendocina de “campo adentro”.

Después de lo que fue un año de abandono por la pandemia y su consecuente cuarentena y a través de la página de Facebook, “Amigos de la Cruz Negra” un grupo de creyentes se reunió para limpiar el predio, pintar carteles y arreglar las roturas que el tiempo y la desidia habían causado en el lugar.

Patricio Tobar, administrador de la página de la red social explica que se había abandonado mucho el santuario y el dueño de los campos lindantes al paraje se había quejado de la suciedad que llegaba hasta su propiedad, por lo que se reunieron para limpiar y cuidar el lugar. “A partir de ese momento se decidió volver a elegir una comisión directiva y a la vez se armó un grupo de Facebook llamado Amigos de la Cruz Negra… todos los que quieran sumarse son bienvenidos para aportar lo que más se pueda”.

Juan Guerra, un sancarlino devoto de la Cruz explicó: “estamos recibiendo colaboración de la municipalidad de Tunuyán en este momento. Si bien el paraje está en Tupungato, pertenece a la diócesis de Tunuyán y es la historia de un sancarlino. Ahora ya formada la comisión, vamos a ver si entre los tres municipios se puede embellecer el lugar para que la gente conozca el paraje...”

El paraje La Cruz Negra a metros de la ruta 40 mezcla historia, leyenda y fe. Marcelo Rolland /Los Andes
Cientos de cruces y otros objetos son dejados por los fieles a modo de agradecimiento por los favores recibidos. Marcelo Rolland /Los Andes
Placas de diferentes años muestran la devoción hacia la cruz. Marcelo Rolland /Los Andes
Desde la ruta 40 se divisa la cruz que recuerda una parte de historia mendocina. Marcelo Rolland /Los Andes
La placa en la capilla cuenta la historia del baqueano Raimundo Palleres. Marcelo Rolland /Los Andes
Muerto por un botín que nunca entregó, hoy es objeto de fe de muchos mendocinos. Marcelo Rolland /Los Andes
Los fieles dejan diversos objetos para cumplir las promesas a cambio de un favor o un milagro. Marcelo Rolland /Los Andes
Hace poco se formó el grupo "Amigos de la Cruz Negra" que limpia y mantiene el lugar. Marcelo Rolland /Los Andes
Recuerdos, fotografías, flores de papel, todo en ofrenda a la cruz. Marcelo Rolland /Los Andes
La fe popular hizo crecer el santuario y hoy es visitado por cientos de creyentes. Marcelo Rolland /Los Andes
Foto Marcelo Rolland /Los Andes
Foto Marcelo Rolland /Los Andes
Foto Marcelo Rolland /Los Andes
Juan Guerra, devoto de la cruz se hizo un tatuaje de la Leyenda de Raimundo Palleres.Ignacio Blanco | Los Andes
Foto Marcelo Rolland /Los Andes
Marcelo Rolland /Los Andes
Marcelo Rolland /Los Andes

La historia de Raimundo Palleres

Cuenta la historia que don Eugenio Bustos, propietario de campos en San Carlos, empleaba a un peón hábil en el manejo de caballos pero sobre todo de mucha confianza y honradez. Su nombre era Raymundo Palleres. A él le encomendaba la venta de productos del campo, cobros, adquisición de víveres y otros mandados ya sea en Chile como en la ciudad mendocina.

En 1864, años después del terremoto que destruyó la ciudad de Mendoza, a Palleres se lo vio muy seguido realizando los mandados de su patrón. Los viajes desde San Carlos que hacía Palleres a veces tenían destino Mendoza y otras Chile. En uno se sus viajes, regresaba con una importante suma de dinero que le adeudaban a su patrón.

En determinado momento del viaje, por el camino que conecta el Valle de Uco con la urbe mendocina, el baqueano presintió que alguien lo seguía. Tal vez su conocimiento de la huella, del campo y sus sonidos, o simplemente su intuición le advirtió que algo malo estaba por pasar.

Por precaución tomó el dinero, lo guardó y lo colocó en las mulas a las que liberó dándole un golpe para que volvieran solas a la estancia. En un recodo del camino, que aún hoy hace la ruta, lo emboscaron. A Palleres le dieron muerte en ese lugar mientras los animales volvieron a la casa de Eugenio Bustos.

Al ver que los equinos volvieron con el dinero pero sin el jinete, el patrón ordenó que lo fueran a buscar. Cuando lo encontraron, yacía muerto en un costado del camino. Cuenta la leyenda que decidieron enterrarlo a unos metros y colocaron en su tumba una cruz negra para recordarlo.

Con el pasar de los años los viajeros que pasaban por ahí se detenían y pedían protección para el viaje con alguna promesa, que en la medida que se cumplía era pagada con otras pequeñas cruces u objetos que mostraban su agradecimiento.

Cierto día levantaron una gran cruz pintada de negro y así nació el paraje “La Cruz Negra”, a partir de ese momento, el paganismo y la devoción popular convirtieron la historia en leyenda y después de más de 150 años, miles de personas piden favores, ruegan por sus seres queridos, realizan promesas y agradecen a la cruz y a Raimundo Palleres.

Fieles y devotos

María y Coco 1970, Familia Navarta 1971, Familia Pavez 2007, Familia Jara 2011, son algunas de las cientos de plaquetas colocadas en el santuario donde agradecen los favores recibidos. Pero también se ven botellas con agua, patentes viejas, gorras, botines de fútbol, juguetes, fotografías y sobre todo cientos de cruces a modo de ofrendas en el propio santuario y cerros aledaños.

Guerra cuenta que llegó a la Cruz por su madre que era devota y en honor a ella ha seguido con la tradición al igual que sus hermanos, haciéndole promesas o tocando bocina cuando pasan por la ruta. También dice que de cada cinco viajes, en dos se para a prenderle velas.

“Es una leyenda muy linda y yo prometí alguna vez que me voy a tatuar la Cruz Negra y lo cumplí. Tengo amigos devotos de la Difunta Correa que también se están haciendo devotos de la Cruz Negra por mi..”

Patricio Tobar, por su parte. comenta que conoció el paraje al pasar por ahí y al acercarse vio una imagen de la Virgen de Lourdes, de la cual es creyente. Al conocer la historia empezó a creer y cuando tenía un problema en la familia, o una persona enferma le pedía ayuda a la Cruz y en cierta forma tenía su respuesta. Además charlando con otras personas también le decían lo mismo, que era milagrosa y cumplidora. Prometió seguirla hasta el final. “Hace 20 años que sigo la Cruz Negra, inclusive mi familia completa visita el lugar, hasta mi nieto es loco por la Cruz Negra” cuenta con una sonrisa.

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