Un lobo marino de un pelo murió después de agonizar durante varios días por una herida de bala en Santa Teresita, ciudad del Partido de la Costa, en la provincia de Buenos Aires.
El animal fue hallado mientras agonizaba debajo del muelle. En su estómago tenía restos de redes de pesca.
Un lobo marino de un pelo murió después de agonizar durante varios días por una herida de bala en Santa Teresita, ciudad del Partido de la Costa, en la provincia de Buenos Aires.
El animal, un macho subadulto de casi 200 kilos, fue encontrado en estado crítico debajo del muelle y trasladado de urgencia al Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú, donde falleció poco después de su ingreso.
El operativo de rescate comenzó durante la mañana, luego de que la Fundación BioCosta alertara sobre la presencia de un animal varado en la playa.
Cuando los rescatistas llegaron al lugar, advirtieron rápidamente que el ejemplar presentaba un comportamiento inusual: permanecía prácticamente inmóvil y no reaccionaba ante la presencia de personas.
“En estos casos, los animales siempre son de responder porque son animales salvajes y son agresivos”, dijo Gastón Delgado, uno de los rescatistas que participó del operativo, en declaraciones citadas por el medio local 0223.
Al acercarse al lobo marino, los integrantes del equipo detectaron en el hombro derecho un orificio compatible con una herida de bala. Ante la gravedad del cuadro, se comunicaron de inmediato con los veterinarios de la Fundación Mundo Marino para coordinar el traslado.
El deterioro del ejemplar era demasiado avanzado y se decidió llevarlo hasta el Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú. Allí, el equipo veterinario intentó estabilizarlo, pero el animal murió poco después de su ingreso.
La necropsia realizada posteriormente permitió determinar la gravedad de las lesiones provocadas por el disparo.
“El proyectil provocó una fractura grave del hueso y una contusión pulmonar, lesiones que le causaron dolor y molestias intensas, afectaron su movilidad y comprometieron seriamente su estado general”, explicó Juana Caferri, médica veterinaria de la Fundación Mundo Marino.
Los estudios determinaron además que el disparo no había ocurrido recientemente. El lobo marino había logrado sobrevivir durante varios días con las lesiones.
De esta manera, quedó establecido que una acción humana provocó una lesión que terminó siendo fatal para el ejemplar.
Durante la necropsia, los especialistas también encontraron restos de redes de pesca en el estómago del animal. Según explicaron desde la Fundación Mundo Marino, los lobos marinos de un pelo suelen acercarse a las artes de pesca para acceder a los peces capturados, un comportamiento asociado a su búsqueda natural de alimento.
Para los especialistas, la búsqueda de alimento por parte de estos animales puede generar daños económicos, pero no implica que exista una conducta deliberada de agresión.
“Tenemos que encontrar formas de convivir y reducir esos conflictos. Un animal que se acerca a una red no entiende el daño económico que puede generar: está buscando alimento para sobrevivir. La respuesta no puede ser herirlo o matarlo”, reflexionó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo de la Fundación Mundo Marino.