26 de octubre de 2026 - 14:59

Halloween, San Valentín y San Patricio: por qué fiestas extranjeras se incorporan a las costumbres argentinas aunque con "mixtura" propia

Las fechas importadas ganan terreno y se resignifican en la cultura local, aunque su adopción todavía genera tensiones con algunos sectores de la sociedad.

En el último tiempo, muchos festejos de origen extranjero comenzaron a replicarse en Argentina. Celebraciones como San Valentín, San Patricio y Halloween que ganan terreno y, aunque provengan del exterior, estas prácticas impulsadas tanto por el sector privado y el público, se transforman y adquieren nuevos sentidos al adoptarse.

Leandro Hidalgo, profesor de Sociología y columnista de Los Andes, explica que estas fiestas son " algo más que se importa que, al menos, tuvo la extrañeza de desarmarse un poco en el camino".

Para el sociólogo, la globalización, las plataformas digitales y el consumo tienen un rol importante en la incorporación de estas prácticas. "La globalidad de un sistema que todo transforma en objetos vendibles, hace eso. Penetra en las orillas a través de series, streamings, algoritmos, o en el mejor de los casos, películas", sostiene.

Sin embargo, Hidalgo advierte que no se trata de un fenómeno completamente nuevo ni exclusivo de estas festividades. En su adaptación al contexto argentino, las celebraciones extranjeras se combinan con las costumbres locales.

"Estas festividades se mixturan con las valoraciones locales como pasa con la dieta, la cocina, o con la indumentaria, en el sentido de encarnar una estandarización", dice. Por eso, su incorporación no implica necesariamente un enfrentamiento con las tradiciones nacionales o el patriotismo, sino que forma parte de una dinámica de intercambio cultural.

Halloween: de barrios privados a populares

Halloween es uno de los ejemplos de cómo una festividad extranjera puede adquirir nuevos significados. Hidalgo afirma que es una adaptación y no una copia de la original: "Es una celebración que, si bien tiene un correlato de transición entre la vida y la muerte, acá llega desinflado, o rejuvenecido, y se focaliza principalmente en el sentido ritual, del juego, en los disfraces, el terror".

Por esta razón, la fiesta se expandió y fue adoptada por distintos sectores de la sociedad y no solo la clase alta que buscaba identificarse con estilos de vida de países del norte. "Llega a todos los estratos, y ya no solamente a las clases acomodadas o a los barrios privados, donde varios años atrás, adornar las casas con fantasmitas funcionaba como elemento distintivo de conexión con un mundo céntrico, de pertenencia imaginaria a un mundo que se veía y aspiraba por internet", analiza.

"Hoy creo que los barrios populares también juegan a disfrazarse y a pedir golosinas, pero también a asustarse o a jugar, en última instancia", afirma Hidalgo.

Más allá de su origen, Hidalgo destaca que la fecha se construye alrededor de los vínculos y el compartir. "Hay una forma de celebración de lo ritual, de juntarse, una planificación común entre amigos del barrio, que puede ser divertida para ellos. No veo que sea distinto a cualquier otro campo sociocultural donde los objetos colonizan nuevos territorios y las culturas locales les asignan su lugar", sostiene.

El 31 de octubre, entre Halloween y la Reforma protestante

A pesar de que Halloween se popularizó como una fiesta con disfraces, golosinas y terror que convoca a personas de todas las edades, la Iglesia Evangélica rechaza su festejo ya que esa fecha tiene un fuerte significado religioso para los evangelistas.

Héctor Bonarrico, pastor evangélico del Concilio Apostólico Internacional y exsenador provincial en Mendoza, explica que Halloween coincide con la fecha de inicio de la Reforma protestante, impulsada por Martín Lutero en el siglo XVI. Bonarrico cuestiona la celebración de la noche de brujas y la define como “una fiesta satánica”, al considerar que está consagrada al diablo.

Según detalla, Lutero cuestionó algunas prácticas de la Iglesia Católica, entre ellas el cobro de dinero asociado al perdón de los pecados, y defendió la posibilidad de acceder a las Escrituras. “Así fue como nació el 31 de octubre del 1517 el Protestantismo, de allí el nombre, una ‘protesta’ contra la Iglesia Católica por prácticas que, según Lutero -y nosotros lo aceptamos-, no son enseñanza de Jesús”, sostiene Bonarrico.

“Por eso el 31 de octubre es el día de las Iglesias Evangélicas”, afirma. Y agrega que la declaración de esa fecha también representa una respuesta a Halloween.

LAS MAS LEIDAS