“El tamaño y las crines los hacen parecer más todavía a un caballo salvaje”, explica, al tiempo que agrega que en Chile se les acostumbra llamar "bestias" a los caballos.
Caballos salvajes y una vida de película
El vínculo de Elio con los caballos comenzó mucho antes de Instagram, TikTok y de los videos con miles de reproducciones.
“Es algo que me ha apasionado desde chico. Esta vida con caballos es algo que a uno le corre por las venas”, sostiene, con pasión y emoción.
A los 15 años ya tenía su propio caballo y, desde entonces, pasó por diferentes disciplinas y trabajos, entre ellas caballos para destreza, para la cancha, para las vacas y también animales de tiro alto y bajo.
“Todo lo que he aprendido de caballos lo he aprendido andando. La vida misma me lo ha enseñado. Ya es una herencia familiar que uno tiene”, confiesa.
Su oficio actual, aquel que lo ha llevado a Chile, puede ser tan gratificante como exigente. De hecho, para "el domador" no termina todo cuando se apaga la jornada laboral.
"El domador de bestias en estado salvaje" es el apodo con que se ha hecho conocido Elio.
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“Hay días malos que por ahí no sale algo con un caballo, por ahí te golpeás. Pero, por sobre todas las cosas, hay momentos en que uno valora todo el sacrificio que ha tenido, cuando empiezan a salir cosas bonitas, que el caballo aprendió”, sigue.
Elio y el caballo (el que sea) son uno solo, tanto que reconoce que si pasa uno o dos días sin cabalgar su cuerpo se estresa y se pone en alerta.
¡Corre como el viento! De Tunuyán a Chile
El 25 de enero de 2025, la vida de Elio dio un vuelco (para bien). El tunuyanino decidió aceptar una propuesta laboral en Chile, por supuesto, cuidando y amansando caballos.
“Una persona viajó de Chile a Tunuyán, vio el trabajo que yo hacía, le gustó y me propuso esta oportunidad laboral. Y yo me vine para Chile, probé, me gustó, me gustaron los caballos, me gustó el lugar, me sentí cómodo, ¡y me quedé!”, destaca desde Casablanca, una localidad rural situada entre Santiago y Valparaíso.
“Siempre describo a este sitio como a Vista Flores (NdA: en su Tunuyán natal). Es un lugar hermoso, lo volvería a elegir una y mil veces porque me encanta”, acota.
"El domador de bestias en estado salvaje" pasa 21 días en Chile y luego descansa 15 días en Mendoza.
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Un día cualquiera en la vida de Elio comienza a las 8 de la mañana. A esa hora, se levanta y les da pasto a todos los caballos. Después desayuna y cumple con uno de sus rituales favoritos: mate acompañadas de buenas tonadas cuyanas. "Ahí comienza la mañana”, describe.
El trabajo matinal con los caballos se extiende hasta el mediodía, hace una pausa para comer y luego retoma cerca de las 15 y hasta las 19. Siempre encuentra, además, un instante para ejercitarse.
“Una persona que trabaja con caballos tiene que mantenerse ágil, estar siempre moviendo el cuerpo”, explica.
Y cada noche, pase lo que pase, Elio se comunica con su familia en Mendoza. Porque es lo que más le tira cuando está lejos.
21 días en Chile, 15 en Mendoza
El cronograma de trabajo de "El domador de bestias en estado salvaje" incluye 21 días de corrido en su puesto, mientras que luego descansa otros 15. Eso lo lleva a regresar a Mendoza durante las dos semanas que tiene libre.
Y aunque esté lejos de su familia de sangre y los visita cada vez que puede, tiene bien en claro que nunca está solo.
“Tengo amigos grandiosos en Chile que son como una familia para mí”, se sincera.
Elio 2.0: las redes y los videos de "El domador de bestias en estado salvaje"
La popularidad de Elio Méndez en las redes sociales casi que llegó de casualidad. Fue tras una historia personal de desamor, que lo golpeó. Porque fue su primer amor y, según cuenta, intentó hacer todo para recuperarlo. “Me perdí a mí mismo”, reconoce.
Pero después llegó el proceso de sanar y aceptar. Y, con él, la necesidad de hablar.
“Yo sé que hay pibes que pasan por esos momentos también y por ahí no saben qué hacer. Yo siempre doy mi punto de vista de cómo lo hice yo, cómo logré salir de ese pozo”.
A eso le sumó humor, algo que -admite- forma parte de su personalidad desde siempre.
“Siempre he sido una persona explosiva, espontánea, una persona a la que le gusta reírse. Permanentemente algo invento, salgo con algo que los demás se rían”, se sincera.
De hecho, un día grabó un video para un amigo que se había separado de su pareja. Le cantó “la justa” y ese amigo le sugirió animarse para que otras personas pudieran escucharlo. Entonces Elio subió ese video a Instagram, y explotó.
Desde ese momento empezó a compartir su vida cotidiana, con los caballos, el trabajo, sus pensamientos, sus consejos y también sus ocurrencias.
"De la nada me viene algo a la cabeza y ahí mismo saco el celular y grabo. No arreglo ni edito nada, es todo natural. Creo que eso es lo llamativo”, le dice a Los Andes.
“Buen día, parientes queridos”
Una marca distintiva de los nacidos y criados en el Valle de Uco es el uso del "pariente" para referirse a los demás. Y, como buen valletano, Elio lo tiene incorporado. Tanto que cualquiera de los videos del "domador" siempre comienza con un “Buen día, parientes queridos”.
“Con eso gano unos tres segundos y a la persona que me ve ya le llamás la atención, y piensa: ‘Uy, ¿con qué va a salir este?’”, reconoce, sonriente.
Elio Méndez vive en Casablanca, un pueblo rural chileno ubicado entre Santiago y Valparaíso.
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Luego puede hablar sobre cualquier cosa. Un caballo, una experiencia personal, una reflexión, una costumbre, una historia o algún aspecto de la cultura cuyana.
Claro que las “bestias salvajes” son parte de su lenguaje cotidiano. “A cualquier caballo le digo: ‘¡Qué hermosa bestia!. O los caballos veteranos les digo: ‘¡Miren esos potrillitos!’ Pero lo cierto es que sin las bestias salvajes la vida no tendría sentido”, se sincera.
Sentimiento y pasión por siempre
Sentimiento y pasión son las cosas que, según "El domador de bestias en estado salvaje", nunca deben faltar en cualquier actividad que uno encare.
Sin olvidarse de Mendoza (algo que nunca hará), reconoce que también encontró en Chile una cultura que despertó su admiración. Tanto que habla con entusiasmo de la música chilena y, especialmente, de la figura del “guaso”, como se denomina al hombre de campo chileno y que él vincula con la tradición gaucha argentina.
En sus videos, el mendocino Elio Méndez también comparte y difunde cultura cuyana.
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Por eso Elio también utiliza sus redes para hablar de cultura cuyana.
“No voy por un número de seguidores, no voy pretendiendo vivir de esto. Quiero que la gente se nutra de información de lo nuestro, de nuestra cultura, de quiénes somos, de dónde venimos”, sostiene.
También "el domador" sabe lo importante que es hablar y escuchar. “A aquel que esté pasando un mal momento le diría que nunca baje los brazos. Que un tropezón no es una caída y que todo tiene solución. Hablar salva más que una vida, da soluciones a muchos problemas”, cierra.