18 de octubre de 2026 - 08:00

Día de la Madre: el origen religioso de la celebración y el sacerdote que dejó su huella en Mendoza

El cura Guillermo Cabrini, nacido en Italia y ligado a una familia bodeguera en Luján de Cuyo, impulsó en 1932 el homenaje que dio origen al festejo.

Cada tercer domingo de octubre, las familias argentinas se reúnen para celebrar el Día de la Madre. Es un día de regalos, flores, almuerzos, abrazos y emotivos recuerdos -con lágrimas incluidas-, que muchas veces, dicen más que cualquier palabra. Detrás de esa fecha tan especial hay una historia que pocos conocen y que conduce directamente a Mendoza. Más precisamente, a Perdriel (Luján de Cuyo), donde una familia de viñateros y bodegueros echó raíces después de llegar desde Italia.

Día de la Madre: el origen religioso de la celebración y el sacerdote que dejó su huella en Mendoza

Día de la Madre: el origen religioso de la celebración y el sacerdote que dejó su huella en Mendoza

El protagonista es Guillermo Ángel Cabrini, un sacerdote salesiano quien, en 1932, tuvo una iniciativa que terminaría trascendiendo las paredes del colegio porteño Pío IX -donde se desempeñaba como director- para llegar a convertirse en una tradición nacional. Fue Cabrini quien impulsó el primer homenaje a las madres y promovió que los poderes públicos oficializaran la celebración.

A 94 años de aquel acontecimiento, su sobrino nieto Hugo Cabrini(bodeguero y quien elabora uno de los vinos de misa que usará el Papa León XIV en su programada visita a Argentina) reconstruye la historia familiar y recupera documentos que permiten viajar en el tiempo y volver a aquel momento.

“Guillermo Cabrini era mi tío abuelo, era italiano, miembro de la segunda generación de bodegueros de la familia y vivió por toda Argentina. Se ordenó como sacerdote en 1916”, cuenta Hugo, quien aclara que dejó su huella en Mendoza y en la bodega que actualmente él administra.

Un sacerdote salesiano con raíces en Perdriel

Guillermo Cabrini nació el 11 de marzo de 1892 en San Sisto (región italiana de Emilia-Romaña). Su familia emigró a la Argentina y eligió la zona de Perdriel (Luján de Cuyo, Mendoza) para establecerse. Allí desarrollaron una actividad vitivinícola con su bodega familiar que, aún hoy, sigue siendo parte de esa historia mendocina.

Pero Guillermo tomó otro camino. Se incorporó a la congregación salesiana y se ordenó sacerdote. Su vocación lo llevó a desempeñarse en el ámbito educativo y, con el tiempo, llegó a ser director del colegio Pío IX (Ciudad de Buenos Aires). Y fue desde ese lugar donde puso en marcha una iniciativa que, casi un siglo después, sigue presente en la vida de los argentinos.

Fue el 24 de septiembre de 1932, cuando todavía el Día de la Madre no tenía en la Argentina una fecha oficial establecida. Cabrini conocía la tradición estadounidense y la tomó como inspiración para promover un homenaje que reconociera el lugar de las madres.

La idea quedó plasmada en una publicación salesiana de la época, identificada como "Albores", que incluía una comunicación del director a los alumnos del colegio.

“El Día de la Madre”, anunciado por el propio Cabrini

“Como ya os he anunciado, el día 24 de septiembre, festividad de la Virgen de las Mercedes, celebraremos en nuestra casa el ‘Día de la Madre'", puede leerse en una de las ediciones de Albores de 1932 -documento que aporta Hugo Cabrini-, y en palabras escritas por el padre Guillermo.

La fecha elegida no fue casual. El homenaje se realizaría en coincidencia con la festividad de la virgen y en un contexto en el que la devoción mariana tenía un lugar central en la espiritualidad salesiana.

En su mensaje, además. Cabrini también explicaba de dónde había tomado la idea. “He sabido, que en una de las metrópolis de la gran República del Norte se celebra todos los años el ‘Mother's day’”, escribió, en referencia a Estados Unidos.

Y describía la costumbre de hombres y jóvenes llevando un clavel blanco en el ojal como símbolo de cariño y veneración hacia sus madres. La intención de Cabrini era que los jóvenes comprendieran la importancia del agradecimiento y del reconocimiento hacia quienes los habían criado.

“Que el ‘Día de Madre’ sea de oración fervorosa ante el altar de la Madre de las Madres, la Virgen buena del Camarín”, cerraba, con una invocación religiosa.

La primera celebración

La fecha quedó registrada en la historia salesiana. El 24 de septiembre de 1932 se realizó una misa en la Basílica de María Auxiliadora, en el barrio porteño de Almagro, y luego tuvo lugar un homenaje a las madres en el salón del colegio Pío IX. Esa fue la primera celebración del Día de la Madre.

La iniciativa contó con la participación de personas vinculadas a la Acción Católica. De acuerdo con la documentación recuperada por la familia, el encuentro no se limitó a una celebración interna, sino también buscaba que el homenaje adquiriera reconocimiento oficial. Ese reconocimiento llegó un mes después, en octubre, y se fijó el tercer domingo.

También como antecedente religioso, el papa Pío XI ya había proclamado el 11 de octubre de 1931 como el día de la Divina Maternidad de María, en relación con el reconocimiento de María como Madre de Cristo en el Concilio de Éfeso.

En octubre de ese año se logró la aprobación de la fecha, y una iniciativa que había comenzado en una institución educativa porteña encontró el camino para convertirse en una costumbre argentina.

Bombones, medallitas y una tradición que perdura

La historia también quedó reflejada en publicaciones periodísticas de distintas épocas. El 15 de octubre de 1972, el diario Clarín publicó una nota titulada “Hace 40 años”, en la que reconstruía los orígenes de la celebración. Allí señalaba que, por iniciativa del padre Guillermo Cabrini se había formado una comisión de damas para interesar a los poderes públicos en la oficialización de la fecha.

El artículo mencionaba, entre otras integrantes de la cooperadora, a Mercedes L. de Díaz Garzón y Laura Barzola.

Según otros relatos que reconstruían aquella primera celebración, el cura Cabrini sorprendió a las madres con bombones y medallitas de la Divina Maternidad de María.

El homenaje, con su impronta religiosa, se consolidó con el paso del tiempo. Aunque en muchos países de América Latina el Día de la Madre se celebra en mayo -siguiendo tradiciones vinculadas al modelo estadounidense-, la Argentina conservó el tercer domingo de octubre.

El recuerdo de un hombre que no olvidó sus raíces

Guillermo Cabrini falleció en 1979. Sus restos descansan en el mausoleo familiar del cementerio de Luján de Cuyo, la tierra donde su familia había comenzado una nueva vida después de emigrar desde Italia.

Su trayectoria también quedó en la memoria de la comunidad salesiana. En una carta fechada el 11 de septiembre de 1990, dirigida a los sobrinos del sacerdote, un representante de la institución destacaba su labor como educador, su capacidad para acercarse a los jóvenes y su profunda devoción por María Auxiliadora.

En esa misma carta reconocía la iniciativa de la creación del Día de la Madre, celebrado por primera vez en el colegio Pío IX el 24 de septiembre de 1932.

El escrito recuperaba, además, unas palabras que Cabrini había dejado pocos días antes de morir, en el reverso de una estampita dedicada a la Virgen. “Auxiliadora, Madre mía: te llamo, ¡ven a mí!”, escribió en aquella despedida íntima y que mostraba hasta qué punto la devoción mariana había acompañado su vida.

LAS MAS LEIDAS