En la calle Lavalleja al 500, dentro del Barrio La Bajada al sur de Rosario, se levanta la casa donde creció Lionel Messi. Una estructura sencilla de cemento con postigos de madera y una reja cubierta de camisetas y banderas marca el lugar donde el capitán argentino vivió sus primeros años.
Aunque la edificación se encuentra cerrada desde hace tiempo y ya no es habitada por la familia, su frente continúa siendo un punto de interés para fanáticos y turistas. El inmueble, que antiguamente figuraba sobre la calle Estado de Israel, muestra una estética modesta que contrasta con la magnitud de su carrera y su patrimonio actual.
El circuito urbano que rodea los orígenes del capitán
La vivienda forma parte de un recorrido turístico informal que reconstruye la infancia del deportista en la zona. A pocas cuadras se sitúa la Escuela N.º 66 General Las Heras, donde cursó la primaria, y el Club Abanderado Grandoli, institución en la que comenzó a jugar al fútbol a los cuatro años. El entorno se completa con "El Campito", el potrero donde dio sus primeras gambetas, en medio de calles pobladas por murales y homenajes.
Esta conservación del espacio responde a un arraigo comunitario sostenido y a la identidad del barrio. Aunque Messi se mudó a Barcelona a los 13 años para continuar su carrera y realizar su tratamiento médico, la familia mantuvo durante años las celebraciones navideñas en la zona junto a vecinos y amigos. Ese vínculo constante transformó a la propiedad en un símbolo vivo de sus orígenes que la comunidad reconoce y preserva.
Un símbolo intacto de sus orígenes
Hoy, mientras reside en Estados Unidos y posee propiedades alrededor del mundo, el pequeño hogar de La Bajada recuerda que el capitán argentino comenzó su camino junto a una familia trabajadora en Rosario.