El Litoral se encuentra en máxima alerta debido a una crecida extraordinaria del Río Paraná, impulsada por las abundantes lluvias caídas en las altas cuencas de territorio brasileño. El fenómeno puso en marcha operativos de asistencia a familias ribereñas y medidas preventivas urgentes en los sectores productivos de la región.
La onda de crecida superó los umbrales de seguridad en más de diez puertos del noreste argentino, generando graves inconvenientes en áreas urbanas y rurales de Chaco, Corrientes, Santa Fe y Entre Ríos:
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Corrientes y Chaco: Localidades como Corrientes Capital, Paso de la Patria, Itatí y Barranqueras registran niveles superiores a las marcas de evacuación, lo que ha requerido requirió el despliegue de operativos de asistencia y el traslado preventivo de familias que habitan en zonas bajas.
Santa Fe: El tramo del Paraná medio muestra un ascenso constante. Ciudades como Reconquista y San Javier operan bajo esquemas de vigilancia en sus defensas costeras, reforzadas con maquinaria vial y controles permanentes.
Impacto: El avance del agua sobre las islas y la franja ribereña deja a miles de personas evacuadas y autoevacuadas en distintos puntos de la cuenca. En Chaco se reportan más de mil y, en Corrientes, diversos medio locales indican que son más de 100.
Advierten que la crecida del río seguirá aumentando.
Radiografía de la crecida: estado actual de los puertos, niveles y umbrales críticos
El registro hidrométricos oficial del Instituto Nacional del Agua (INA) refleja el impacto de la onda de crecida a lo largo de la traza. Los puntos más altos ya superaron los umbrales de alerta y evacuación: