Siguen concentrados los destinos

La integración económica entre Estados busca el desarrollo de los países, ampliando fronteras y consumidores. Procura proporcionar oferta exportable a más clientes y a la vez, incorporar localmente aquellos bienes que no se producen. Las exportaciones de base agrícola son fundamentales en nuestra economía regional y del país, y la incorporación de tecnología y bienes de capital, nuestro principal requerimiento.

De este simple análisis concluimos que el Mercosur, donde el mayor socio es Brasil, debería ser contemplado como una posibilidad de expansión económica. No es conveniente soslayar la importancia del grupo, considerado como una potencia económica, con un PIB de 4,58 billones de dólares, que cubre un territorio de casi 13 millones de kilómetros cuadrados y cuenta con más de 275 millones de habitantes.

¿Por qué entonces nos preocupa que Brasil absorba la mayoría de nuestras exportaciones? Porque en la práctica, estas potenciales ventajas se diluyen debido a la pérdida de competitividad que enfrentamos, consecuencia de las retenciones a las exportaciones, la inflación, altos costos de producción, una política tributaria asfixiante y el atraso cambiario, por enumerar las más significativas.

Al revés, Europa, con sus subsidios agrícolas, China con su dumping social, alientan sus ventas externas. España ha hecho de sus exportaciones el motor de su incipiente recuperación económica, compitiendo con algunos de nuestros productos en el país vecino. Podemos otorgar a estas causas la razón de la paulatina y sistemática baja de exportaciones a Brasil, sin ampliar posición en otros mercados.

Tradicionalmente, ha sido este país el mayor destinatario de nuestras ventas externas. Su cercanía geográfica, su demanda y la calidad de nuestros productos, generaron lo que se ha dado en llamar “Brasil dependencia”. Exportar a ese destino no es malo. Sí lo es que conseguidos mercados alternativos, donde algunos fueron mutando de “alternativos” a “importantes”, no han podido ser mantenidos.

Si bien los vaivenes de las economías de algunos países influyeron negativamente en la permanencia comercial, no es menos real que las variables económicas nacionales anteriormente enumeradas contribuyeron a resignar la presencia de nuestras exportaciones.

Mencionábamos la pérdida de mercados, y en esto queremos poner énfasis: se induce por un lado a buscar alternativas a Brasil, y por otro, las medidas en vigencia nos hacen retroceder en los mercados que fueron.

Para enfrentar estas realidades, el Estado debe actuar con políticas claras y eficaces en la economía y duraderas en comercio exterior particularmente. Se requiere prestar atención a los reclamos que, sin duda, facilitarán el crecimiento de los negocios internacionales permitiendo que Argentina cuente con los recursos necesarios que como todo país necesita para alcanzar el bienestar de su población.

La comprensión de la gravedad del problema que nos afecta, posibilitará una política que permita el desarrollo real de la economía, buscando la resolución de los problemas que hoy planteamos y que nos dificultan no sólo las exportaciones a Brasil, sino que nos restringen la inserción en otros mercados.

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