19 de marzo de 2013 - 00:08

Señales auspiciosas en la forma y el fondo

Si en sus ánimos estuvo la intención de empezar a dejar atrás una década de distanciamiento, recelos y hasta enfrentamientos, no podría haber sido más auspiciosa, por las formas y por el contenido, la reunión del papa Francisco y la presidenta Cristina Fernández.

La decisión del Papa argentino de recibir en su primera reunión como tal a la Presidenta argentina “es natural”, dijo el vocero del Vaticano, Federico Lombardi. Pero lo que no lo es que por invitación del Papa la reunión haya tenido las características de un almuerzo a solas.

Las formas distaron del protocolo propio de un encuentro entre jefes de Estado. Rompieron, cada uno a su estilo, con el protocolo: modesto, él, con el regalo de una rosa blanca y un beso en la mejilla; ella, tocándolo: “Perdón, cierto que al Papa no se lo toca, no se le da un beso”.

Pero la nueva relación que parecen haber empezado a construir excedió las formas. Sobre todo en torno al conflicto por las islas Malvinas. No fue ingenuo de su parte el pedido de “intermediación” que le hizo ella para lograr el diálogo al que Gran Bretaña se niega. “Las Malvinas son nuestras”, ha sido una definición constante del ahora Papa cuando era el jefe de la Iglesia Católica argentina.

Francisco, por supuesto, no tomará el pedido en lo inmediato. Pero sobre su disposición a hacerlo, dio un mensaje claro con uno de los regalos que le hizo a Cristina Fernández: una copia del diploma de la visita con el que en 2008 ella y su entonces colega chilena Michelle Bachelet celebraron en El Vaticano los 30 años del acuerdo sobre el canal de Beagle como fruto de la mediación del en esa época papa Juan Pablo II.

La prueba de que se trató de una señal del papel mediador que podría llegar a cumplir la dio la inmediata reacción de Londres, referida en particular al anuncio presidencial de que le pidió a Francisco “interceder” por el diálogo. No es un dato menor: desde la elección del Papa, en apenas cinco días, Gran Bretaña ha tenido que reaccionar en dos ocasiones en torno a Malvinas.

Hubo, además, otra coincidencia, quizás inesperada para los desconocedores del pensamiento del otrora cardenal Bergoglio. La valoración papal a los distintos gobernantes latinoamericanos porque “trabajan unidos por la Patria Grande, el término que utilizaban San Martín y Bolívar”.

Restará comprobar en el camino que empezaron a desandar uno y otro para poder dar una vuelta de página al pasado reciente.

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