Como en muchas otras categorías de productos masivos, el vino busca afianzarse en la compra hogareña y dar sustentabilidad al negocio. Para ello, uno de los públicos objetivos es el de jóvenes y adultos jóvenes. Es claro que ese target generacional -entre 18 años y que puede extenderse hasta los 35- es el escenario de mayor disputa entre las bebidas alcohólicas.
El estudio “Perfil de los consumidores de vinos y bebidas sustitutas”, encargado por el Fondo Vitivinícola a la consultora Knack, demuestra que “8 de cada 10 argentinos mayores de 18 años consume habitualmente bebidas con alcohol”.
Vale aclarar que desde que se inicia el consumo de bebidas alcohólicas, y a lo largo de la vida, las preferencias cambian de sentido. En el caso del vino, en particular, el estudio mencionado indica que su elección se consolida en la juventud “con una experimentación más acotada y con mayor control”.
No obstante, es entre los adultos donde el vino se afianza en la búsqueda de placer y calidad, con parámetros de consumo que responden a un mayor poder adquisitivo. La investigación sobre “Perfil de consumidores” confirma que “el consumo de vinos aumenta en los rangos etarios más grandes, principalmente a partir de los 50 años”.
Según el estudio, 4 de cada 10 espumantes se compran en el Nivel Socio Económico (NSE) Bajo inferior muy posiblemente por la posibilidad de ofrecer una buena ecuación precio-calidad en un producto claramente aspiracional.
Del mismo modo, se advierte que prácticamente la misma proporción de espumantes (37%) se compra en el NSE Alto y medio.
Los segmentos más importantes
El reporte destaca la importancia de los segmentos de entre 50 y 64 y más de 65 años en la compra de vinos. De este dato surgen dos lecturas:
1. El vino se consolida entre los adultos como parte del "ciclo de vida" de la bebida. Llega como producto placentero, que se disfruta y se valora.
2. El hecho de ingresar a hogares más jóvenes se transforma en un gran desafío para el vino.
Al revisar los números, en tanto, aparece una clave para prestar atención. Los frizantes logran ingresar a hogares más jóvenes. En donde la edad de la ama de casa es menor a 35 años, esta preferencia se acentúa y se consolida en el grupo de 35 a 49 años.
¿Qué tienen para destacar los frizantes?
Se trata de vinos de menor graduación alcohólica. Además, están en línea con paladares habituados a las bebidas dulces mientras que se menciona que en las góndolas hay una interesante variedad de precios y esto permite que el producto se adapte a diferentes bolsillos.
Hay que decir que los frizantes aún representan una porción pequeña en el mercado, pero constituyen una interesante referencia en las preferencias de los consumidores.