Se concentra la producción local de hortalizas pesadas

El comportamiento pendular que muestran los precios en este tipo de cultivo ha generado que sólo los productores con espalda financiera puedan afrontarlo. Preocupación por los bajos rendimientos por hectárea.

Aunque con resultados coyunturales dispares tras el cierre de la última temporada, el negocio de las hortalizas pesadas (cebolla, zanahoria, ajo) en Mendoza se encamina, según referentes del sector, por un sendero de paulatina concentración de la producción, en la búsqueda de una escala que permita atenuar las fluctuaciones propias de estas producciones anuales.

Hay un escenario de crecientes costos de producción, alta presión fiscal, bruscas fluctuaciones de precios, productos poco diferenciados y necesidades de incorporar tecnología y tecnificar procesos -particularmente en el sector primario- que exige niveles de inversión y una capacidad financiera para soportar los ciclos negativos, que está fuera del alcance de los productores más chicos.

En realidad, hay producciones, como la de zanahorias, que desde hace varios años tienen por protagonistas a productores de medianos a grandes. La cebolla con destino comercial de mercado interno, tiene una dimensión relativamente menor en el contexto nacional donde predomina claramente la oferta del Sudeste bonaerense y está -generalmente como producto secundario- en la órbita de negocios de los ajeros.

En ese caso, la producción de ajo es una de las que todavía mantiene un universo relativamente mayor de pequeños chacareros, que tiende a achicarse cada año.

Por lo pronto, mientras los más chicos van virando hacia la producción de hortalizas livianas y, en los casos más extremos, a salir del circuito comercial para quedar relegados a un plano productivo de subsistencia, los que quedan en el otro segmento del negocio hortícola dan cuenta de resultados disímiles tras el cierre de la última campaña.

Coyuntura de ajo
El gerente de la Asociación de Productores, Empacadores de Ajos, Cebollas y Afines de Mendoza (Asocam), Guillermo San Martín, señaló que durante la temporada 2014/2015, "en los mercados de Estados Unidos y México, la situación fue buena, favorecida por las barreras comerciales que impusieron esos países al ingreso al ajo de China".

En cuanto al mercado europeo, San Martín señaló que el balance “fue regular, ya que las cantidades exportadas disminuyeron y en Brasil la situación fue regular también, porque si bien en volúmenes exportados estamos casi igual que la temporada anterior, en valores hemos disminuido”.

El ejecutivo aclaró que para terminar la temporada 2014-2015 todavía falta un mes, y que a esta altura lo único que se está cargando es ajo colorado con destino a Brasil. Por eso estimó que, al finalizar este ciclo comercial, las exportaciones totales de ajo mendocino podrán totalizar alrededor de 6,9 millones de cajas de 10 kilos, lo que sería “levemente superior” a la temporada previa.

Pero remarcó que se registra una leve caída en los precios. Detalló, en ese sentido, que “si comparamos el precio implícito del período que fue de agosto de 2013 a junio de 2014 con el de agosto 2014 a junio 2015, podemos observar una leve caída, de U$S 15,20 a U$S 14,71 la caja”.

Perspectivas
En cuanto al escenario futuro, San Martín advirtió que "las perspectivas para la temporada 2015-2016 son regulares". Por un lado, en cuando a lo productivo, "para la temporada que viene las estimaciones del sector privado prevén una superficie cultivada con ajo similar, quizás levemente menor que la anterior", destaca.

“Se observan unidades de cultivo mayores, aunque no crece la superficie total, que las temporadas anteriores, en orden de aumentar la competitividad de las explotaciones”, precisó Guillermo San Martín, de lo que se desprende que hay una tendencia a la concentración en el segmento de producción primaria del sector.

De todos modos, el dirigente recordó que “las estimaciones del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) sobre superficie cultivada estarían listas para finales de setiembre, previo arranque de temporada”.

En referencia al escenario comercial, el gerente de Asocam reveló que en el sector, prevén que “la situación en la Unión Europea no cambiará mucho, ya que España seguirá teniendo una fuerte presencia en el mercado. En Brasil nos intriga mucho lo que pueda llegar a pasar, ya que como es el arranque de una nueva temporada hay que barajar y dar de nuevo y a diferencia de lo acontecido en la temporada anterior, ahora arrancamos con reglas nuevas en ese mercado, después de la devaluación del real”.

Recordó que, “en la temporada que estamos terminando, la devaluación ocurrió a mitad del ciclo comercial, pero las reglas ya estaban definidas”. En cuanto a los mercados de Estados Unidos y México, “las perspectivas parecen mantenerse buenas”.

Con una perspectiva histórica más amplia, Guillermo San Martín apuntó que “la realidad internacional viene en línea con lo que preveíamos años atrás: mercados sometidos a una agresiva competencia internacional, proveedores que han aumentado su capacidad de entrada a los mercados con buena calidad, una demanda en cierto modo mezquina y un panorama, en general, con poco margen de maniobra para los exportadores”.

A esto, “hay que agregarle los costos crecientes que debemos asumir en producción y empaque por la inflación que posee Argentina” de manera que “más que nunca debemos pensar en tecnificarnos, aumentar rendimientos y calidad, agregar valor, diferenciarnos y especializarnos en nichos”, sentenció.

Cebolla, con precio alto
En el caso de la cebolla este ciclo fue distinto. Según Miguel Morales, de Agropecuaria San Miguel, "esta temporada el precio de la cebolla en el mercado interno ha estado alto, debido a que se plantó poco".

La explicación a este retroceso en el área de siembra responde al patrón que, casi invariablemente, condiciona la evolución que evidencia la mayoría de las producciones hortícolas. “Es que la temporada anterior hubo sobreoferta y el precio estuvo muy bajo”, explicó Morales.

En cuanto a lo que cabe esperar para el próximo ciclo, el empresario señaló que “para la temporada por venir avizoramos volver a un equilibrio, con una tendencia a disminuir el precio en el mercado interno, ya que habrá una mayor oferta. Es de prever una evolución del negocio en estos términos porque se ha plantado más y, si las condiciones climáticas acompañan, habrá una buena cosecha en cuanto a cantidad y calidad”.

En otro orden, el empresario comentó que la producción de cebollas de Mendoza normalmente no se exporta, salvo cuando a Brasil le falta por problemas climáticos. Explicó que Mendoza suele cargar cebollas blancas de ciclo corto hasta finales de enero cuando empieza el Sur de Buenos Aires.

Así como ocurre con el ajo, quienes están en el negocio de la cebolla entienden que “el sector debe avanzar en mecanizar algunas etapas, sobre todo el descolado, que es muy demandante en mano de obra” indicó el titular de Agropecuaria San Miguel.

Agregó: “Ha ocurrido, en varias temporadas, que el descolado ha sido más caro de lo que después se termina pagando por el producto”.

Zanahoria con problemas
Por otra parte, con una fuerte caída en los rendimientos por problemas climáticos y una desfavorable relación entre los costos y los precios de venta, los productores y empacadores de zanahorias cerraron el último ciclo con una fuerte caída en la rentabilidad, según afirman referentes del sector.

En cuanto a la superficie cultivada en la temporada 2014-2015, parece no haber variado significativamente respecto del ciclo 2013-2014. Los datos que ha relevado entre sus asociados la Cámara que nuclea a los empacadores mendocinos (Caeza), “coinciden con las aproximadamente 1.200 hectáreas de las que dio cuenta en su momento el Instituto de Desarrollo Rural”, según consignó Santiago Salassa, secretario de la entidad empresaria.

Claro que, a pesar de haberse trabajado sobre un área de siembra prácticamente equivalente en un período y en otro, al momento de la cosecha, los resultados no fueron los mismos.

En este sentido, Salassa explicó que “los rendimientos esta temporada se vieron disminuidos 30% aproximadamente, debido a las lluvias que se produjeron en los meses de enero y febrero, por lo cual la rentabilidad bajó ostensiblemente”.

Además, “la relación costo-precio de venta, también ha hecho disminuir la rentabilidad”. Explicó que “los aumentos en los precios de los insumos -principalmente semillas, agroquímicos y gas oil- más las actualizaciones salariales y de los costos asociados al salario luego de las paritarias, elevaron en promedio el costo de producción, en alrededor del 35%. Pero ese incremento no ha tenido su correlato en los precios de venta que, si bien han sido fluctuantes en la temporada debido, primero, a la escasez y luego, a que Mar del Plata ha tenido una buena cosecha, en cantidad y calidad, se han mantenido los precios de la temporada anterior para el producto, con un promedio de $ 1,5 el kilo”.

Presión tributaria
En otro orden, el secretario de Caeza reveló que "en los empaques, la dificultad se presenta por la gran presión tributaria y los requerimientos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), que imponen a estos pequeños emprendimientos regulaciones propias de la industria, por lo que deben asumir altos costos en materia de higiene, seguridad, medicina laboral, muchas veces innecesarios".

Otra situación que ha impactado en forma desfavorable es “el importante aumento que han sufrido las alícuotas de las primas de la ART, que están compensando -según ellos informan- las pérdidas por haber tenido que asumir el aumento en los valores de prestaciones médicas e indemnizaciones a partir de la reforma de la ley 26.773, lo cual ha duplicado y hasta triplicado el valor de esas primas”.

Para Santiago Salassa, “esta situación de presión impositiva, aumento de costos y requisitos formales para el establecimiento de los galpones de empaque, ha repercutido en forma negativa en la actividad”. Advirtió que, a raíz de ello, “han aparecido pequeños establecimientos precarios, informales, que llegan al mercado con valores muy bajos, lo cual consolida un esquema de competencia desleal”.

Reveló que, “ante esta situación, se ha planteado la necesidad de una regulación de los empaques y la tarifación de los ingresos a la seguridad social, en un mecanismo similar a los Convenios de Corresponsabilidad Gremial pero nuestra gestión no ha tenido resultados hasta el momento”.

Crece el cultivo de zanahoria híbrida

Si bien la superficie cultivada con zanahoria en la temporada 2014/2015 fue muy similar a la destinada en el ciclo agrícola 2013/2014, la diferencia estuvo en cómo se repartió el área de siembra según las variedades.

En este sentido, el secretario de la Cámara de Empacadores de Zanahorias de Mendoza (Caeza), Santiago Salassa, reveló que “se ha avanzado en el cultivo de zanahorias del tipo híbridas”.

Reconoció que “ha perdido espacio la producción de zanahoria criolla, debido a que su rendimiento es cada vez menor y ha pasado a ser catalogada en el mercado como una zanahoria de segunda”.

El referente sectorial aclaró que, “si bien la zanahoria híbrida es de mejor calidad, también necesita más cuidados, es más delicada, y la tierra para su cultivo debe estar en mejores condiciones al punto que no puede sembrarse un mismo cuadro más de dos temporadas consecutivas. A esa parcela hay que dejarla descansar otros dos ciclos antes de volver a sembrar en esa tierra”.

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