12 de diciembre de 2015 - 00:00

Se afianzan los esquemas locales de integración

Oscar Moreno, de la Asociación El Progreso, de Bowen, confirmó que se consolida el proceso de integración que inició junto a otros seis productores de la zona. En el último año aumentaron la capacidad productiva, ya que de un total de 90 madres que sumaban entre todos, hoy tienen en producción “más de 150” hembras. Detalló que el que tenía 40 pasó a tener 50 o 60; el que tenía 10 ahora tiene 20, y así.

Algunos producen lechones y los venden para consumo, o a otros miembros de la Asociación que los llevan a la categoría de capón para faenar y vender carne fresca o elaborar chacinados. Sobre este último punto, Moreno señaló que pudo cumplir su objetivo de montar una fábrica de chacinados, que absorbe su faena semanal de capones.

A todo esto, Leandro Acosta, de San Rafael, reveló que ha iniciado un proceso de integración con tres productores más chicos. “Los he alentado a que hagan capones, y les compro todo lo que produzcan (en pie) al precio de mercado.

Les proveo de alimento balanceado a mejor precio (mi costo es de más de 50 centavos por kilo por la elaboración y fraccionamiento) y los he alentado para que mejoren la genética a través de inseminación artificial, para lo cual les vendo semen porque el costo de un padrillo es muy alto para un productor chico. El último que compré, hace un año, me costó cerca de 1.500 kilos de capón, que es la unidad usual de referencia”, dijo Acosta.

El mismo empresario precisó que esos productores le proveen entre el 20% y el 25% de lo que faena y el resto es producción propia. “Estoy preparando la instalación de una planta de elaboración de salame casero, por lo que seguramente voy a necesitar más carne”, estimó Acosta.

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