22 de mayo de 2018 - 00:17

Santiago Gónzalez: el futuro llegó hace rato

Conoció la pasión en el Deportivo Guaymallén. Deslumbró a quienes lo vieron en Rodeo del Medio y Deportivo Maipú. San Lorenzo es su destino.

Santiago corre con la ‘10’ en la espalda. Va esquivando rivales y patadas mientras el público lo aplaude y lo alienta. Juega como en el barrio. Disfruta. Está haciendo lo que ama e ignora lo que el futuro le tiene preparado: tal vez por su talento o quizás por su pasión, su vida cambiará para siempre. Él no lo sabe. Lo sabrá recién ahora, cuando han pasado un par de años de aquel día en que una camiseta roja, blanca y verde lo vestía. Era la tricolor del Deportivo Guaymallén, la misma que él y tantos otros aún siguen amando.

Cuando el 'Mágico' se suba a ese avión que lo espera ansioso, nada volverá a ser igual. Porque no puede ni debe ser igual. Porque ese viaje será, tal vez, lo mejor que le ha pasado en su vida, lo que ha esperado durante tantos largos años. Cuando el exenganche –ahora extremo izquierdo o derecho– emprenda el viaje a Buenos Aires, con fines de firmar el contrato que lo vinculará al enorme club San Lorenzo de Almagro, muchos llorarán: su padre y su madre se emocionarán; sus hermanas, su novia y sus amigos lo abrazarán. Pero ya nada volverá a ser igual. A partir de ese instante mágico y soñado, todo será mejor.

La vida a veces es injusta y muchas otras veces también, por eso en su mente todavía recuerda cuando, no hace más de un año y medio, su destino parecía inminente: Racing Club de Avellaneda. En una prueba de futbolistas lo habían elegido, habían notado su inalterable talento y regresaba a Mendoza con la máxima felicidad que podía imaginar. Pero el sueño se quebró en el momento en que la Comisión Directiva que dirigía al Deportivo Guaymallén en ese momento le negara la posibilidad de crecer en su carrera.

Las negociaciones que encabezó Sergio, su padre, fueron en vano. Entonces tuvieron que buscar otras alternativas: el club Rodeo del Medio (Federal B) pudo adquirirlo. Allí brillaría tanto como lo había hecho en el 'Cacique'. Su gambeta en velocidad, sus indescifrables movimientos y su mentalidad ganadora fueron construyendo la historia que, todavía hoy, sigue escribiendo.

A sus 18 años, la vida del crack no parece la de un joven cualquiera. Las circunstancias lo han hecho crecer y madurar, las injusticias lo han dotado de una capacidad para no resignarse, porque “todo sigue vivo, a pesar del dolor”.

Obnubilados por lo que lo habían visto hacer adentro de la cancha, en el Deportivo Maipú nadie dudó: lo contrataron. Ese momento se volvería la clave del éxito que vendría: en el Torneo Federal A, a partir de ese día, no se hablaría de otra cosa. Los diarios, las radios y la televisión solo tendrían a un protagonista. Es que el pibe que nació el 25 de julio de 1999 marcó once goles en 29 partidos y sus gambetas se grabaron para siempre en la memoria de los hinchas del ‘Cruzado’.

Ahora que el destino fue justo, Santi González no tendrá más trabas que le impidan cumplir su sueño de jugar en Primera. Ahora disfrutará y será feliz haciendo lo que ama y lo que los demás aman que él haga. El futuro, que parecía lejano hace unos años, llegó hace rato.

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