Muchos se preguntan cómo va a hacer el Banco Central para desarmar la montaña de 1,16 billones de pesos que hay en Letras de Liquidez (Leliq). Y los temores están puestos en si su desarme generará o no una hiperinflación.
Muchos se preguntan cómo va a hacer el Banco Central para desarmar la montaña de 1,16 billones de pesos que hay en Letras de Liquidez (Leliq). Y los temores están puestos en si su desarme generará o no una hiperinflación.
La duda está en los economistas. Y la falta de respuestas acecha a los operadores financieros e inversores, que prevén un cambio abrupto de política monetaria si gana Alberto Fernández.
Es que el candidato de Todos ya lo anticipó varias veces: "Vamos a dejar de pagar las tasas usurarias de las Leliq". El temor es que una salida abrupta del actual esquema genere la profundización de algunos desbalances, como el de la disparada de precios.
No obstante, también hay incertidumbre y temor por este tema si el propio Mauricio Macri es reelegido, porque pocos imaginan una salida exitosa. Se habló de un "nuevo plan Bonex" y de otras alternativas, pero eso no es lo que al menos hoy está en la mente de las autoridades.
Guido Sandleris, presidente del Banco Central, decidió ayer “recoger el guante” y dar una explicación acerca de cómo, según él y el Comité de Política Monetaria de la entidad, se desarmaría sin inconvenientes ese stock. O al menos se reduciría a la mitad.
Las Leliq y los Pases son ni más ni menos que un pasivo, una deuda, por la cual el Central le paga a los bancos públicos y privados, en forma diaria, intereses reales positivos (por encima de la inflación) para que haya menos dinero en las calles. Les da un papel a cambio de los billetes.
Según Sandleris, para que se pueda reducir el stock de estos pasivos remunerados sin sobresaltos (o sin hiperinflación), la política argentina debería alcanzar tres consensos básicos, independientemente de quien asuma la presidencia el 10 de diciembre.
Se trata de equilibrio fiscal (no gastar sistemáticamente más de lo que se recauda); sostener las tasas de interés positivas (para que la gente ahorre en pesos) y aumentar las exportaciones. "Si logramos esos consensos básicos, vamos a ver muy rápido una remonetización de la economía: la demanda de dinero (pesos o instrumentos en pesos como los plazos fijos) va a crecer, más gente va a querer tener moneda nacional", dijo Sandleris.
Por ello, con solo volver a llevar la base monetaria del 6% al 8,6% del PBI, el stock de pasivos remunerados (Leliq y Pases) caería a la mitad de lo que hay hoy. "Se iría resolviendo ese excedente monetario: en vez del 5,4% del PBI tendríamos casi la mitad". Y cerró: "El tema se resuelve solo porque se remonetiza la economía vía la toma de crédito".