Desde su explosiva aparición como puntero izquierdo en aquel Andes Talleres campeón de Primera “B” en la temporada de 1974, que de esa manera alcanzó el ascenso al círculo superior, Carlos Roberto Salguero se convirtió, por la juventud y frescura de su juego, en “Salguerito” en el ambiente del fútbol y en las crónicas de los partidos de esa época.
De ese modo el periodismo deportivo lo diferenció de sus dos hermanos mayores: Oscar Alfredo, ya fallecido, que jugó como volante derecho en Leonardo Murialdo, y Domingo Félix, que “le pegaba con violencia y de puntín” como evoca su sobrino “el Pelusa”, hijo de Oscar, puntero izquierdo que se inició en Los Canarios y se incorporó en 1970 al Atlético San Martín junto al Lalo Falchi, Teodoro Fernández y el Pocho Barroso.
El Mingo, que hoy tiene 64 años, participó con los Albirrojos en los Nacionales de 1971, 72, 73 y 74, fue campeón de Primera “B” con Andes Talleres en 1978, como evoca el dirigente de esa época Pedro Casado, y se retiró en Obrero Demaco.
“Salguerito”, que había nacido en Guaymallén el 10 de junio de 1955 y que falleció muy joven el 26 de diciembre de 2006 a los 51 años de edad, en la ciudad de Tallahasee, en Florida, Estados Unidos, donde se había radicado a comienzos de la década del ’80; pertenecía entonces a Gimnasia y Esgrima, donde había completado todo el ciclo del semillero.
Había pasado a los Azulgranas a préstamo y sin opción junto a Dante Pericoli, Juan Rafael Santana y Roque Cruz, en trueque por Tito Magallanes y Cuevitas. Aquel incisivo delantero, habilidoso y goleador, que luego triunfó en las filas del Lobo, donde se había formado futbolísticamente, y en aquel Boca Juniors dirigido por el Toto Juan Carlos Lorenzo, además de un breve paso por Quilmes, recordaba siempre aquella experiencia inicial en el club de Godoy Cruz. “Aquel año en Andes Talleres me sirvió de mucho para aprender, progresar, mejorar mi juego y regresar como titular a Gimnasia y Esgrima, que era la meta que me había fijado.
Me acuerdo de Pastor Acosta Barreiro, el primer técnico importante de mi carrera, y de inolvidables compañeros como el Gringo Gavasci, Oscar Gómez, Miguel Mulet, Jorge Cattáneo, Pericoli, el Pipi Giuberti, Tito Orrego, Alberto Garro, el Mellizo Raúl Signorelli, Santana, Navarro, Rodríguez y Carlos Armando Quiroga. Esa temporada salimos campeones y Talleres volvió a primera”.
El regreso de “Salguerito” a su hogar del Parque coincidió con el Nacional de 1975, el cuarto del historial Blanquinegro, que ya había disputado tres torneos consecutivos los de 1970, 71 y 72. Aquella fue una verdadera constelación de estrellas, con figuras de la jerarquía de Enrique Reggi, Osvaldo Mesa, Chupete Badía, el Chueco Vicino, el Rusito Haack, Walter Martín, Documento Ibáñez, Bebán Guayama, Carlitos Salguero, Ciro Lucero y los refuerzos de Martín Rico, el Loco Letanú, el Turco Hallar, el Ratón Giardini, Juan Carlos Gutiérrez, el Loco Genolet, el Cura Vergara, Oscar Palavecino, el Ñoqui Galeassi y Eduardo Velázquez.
“Me acuerdo que jugué 11 partidos y marqué 2 goles. El primero en la tercera fecha contra All Boys, al que le ganamos 2 a 0 en la cancha de la Lepra, y el segundo en la última jornada (16ª fecha) cuando convertí sobre la hora en el triunfo por 2 a 1 sobre Huracán, también en el estadio de los Azules. Hicimos un buen papel porque terminamos cuartos en la Zona “A”, detrás de River Plate, Estudiantes y Huracán. Compartí la ofensiva con delanteros del nivel de Letanú y Palavecino, excelentes compañeros y grandes goleadores”, contaba “Salguerito”, quien mantuvo la condición de titular en las dos temporadas siguientes con los colores del Lobo.
Después de un cuarto puesto en el campeonato oficial de 1975 (campeón San Martín) y de un tercer lugar en 1976 (campeón Independiente Rivadavia), Gimnasia y Esgrima obtuvo el título en 1977 con aquel equipo dirigido por el Turco Jorge Julio.
En una entrevista publicada por Los Andes, en uno de sus regresos a la provincia para visitar a su familia, le decía Salguero a nuestro diario: “El del 77 fue mi último campeonato en Mendoza y el que me abrió las puertas de Boca Juniors en el Nacional de ese mismo año. Aquel Gimnasia me marcó para siempre, con el Chalo Pedone en el arco; Mesa, el Chupete Badía, el Chueco Vicino o Guayama y Juan de Dios González o el Ruso Haack en la defensa; Gutiérrez, Lapuente y Martín que jugaban en el medio campo y el Coqui Muñoz, Tucho Méndez o el Loco Genolet y yo en la delantera. Perdimos un solo partido 3 a 1 frente a San Martín la tarde que nos hicieron un gol con la mano".
"A mí el Turco me pedía que jugara suelto, que abriera bien el juego por la izquierda, que encarara siempre, hiciera la diagonal o buscara con centros a la carrera a esos delanteros tan temibles que teníamos. Jorge Julio me recomendó primero a Independiente, que era dirigido por su amigo el Pato Pastoriza, y después a Boca Juniors, que antes había adquirido a Darío Felman, uno de mis mejores amigos”.
Con la Azul y Oro
Su paso por Boca Juniors en la dorada y exitosa época del Toto Juan Carlos Lorenzo como entrenador, desde el debut oficial el 20 de noviembre de 1977 con un gol frente a Estudiantes de la Plata hasta la despedida el 6 de febrero de 1980, confirmó las condiciones de aquel pibe de pelo largo, enrulado, que se divertía cuando jugaba y que hacía cosas de grandes por su velocidad, habilidad y picardía. “Salguerito” completó 50 partidos en primera división con la Azul y Oro, en los que marcó 11 conquistas durante los Nacionales 77, 78 y 79 y los Metropolitanos 78 y 79.
Entre varios amistosos, la Copa Interamericana del 78 frente al América de México, la Copa Libertadores de América de 1979, donde llegó a ser titular, los torneos de Verano de esos años y la Copa Centenario, llegó a los 89 encuentros con 20 goles.
Competencias en las que compartió distintas formaciones junto a futbolistas del renombre y prestigio de Hugo Gatti, Roberto Mouzo, el Chapa Suñé, Miguel Angel Bordón, Pancho Sá, Carlitos Squeo, Capurro, el Tano Pernía, Mario Zanabria, el Chino Benítez, Salinas, Perotti, Heber Mastrángelo, Osvaldo Potente, Berta, Carlos Veglio y otros.
Cerró su trayectoria en el fútbol argentino en 1980 en Quilmes, que había sido campeón por primera vez en su historia en 1978, donde completó 42 cotejos con 6 goles junto a referentes como Hugo Daniel Tocalli, Horacio Antonio Milozzi, Alberto José Fanessi, Osvaldo Daniel Cristofanelli, Abel Rolando Moralejo y Jorge Osvaldo Gaspari, entre otros.
En 1981 se radicó en los Estados Unidos, donde jugó en la North American Soccer League, en la Mayor Indoor Soccer League y en la United Soccer League, época en que lució distintas divisas como las de Calgary Boomers (1981), Kansas City Comets (1981 y 1985-1986), Buffalo Storn (1982-1984), Toledo Pride (1986-1987), Fort Wayne Flemens (1987-1988), Indiana Kick (1988-1989), Memphis Rogue (1989-1990), New York Kick (1990-1991) y Buffalo Ventisca (1992-1998).
La muerte lo sorprendió después de una dolorosa enfermedad en los brazos de Carlitos Quiroga, su ex compañero en Andes Talleres en 1974 y hermano de su esposa Olga Francisca, que se había ido a jugar esos años a Canadá, donde aún reside, y que había viajado a los Estados Unidos para estar al lado de su familiar y gran amigo que se encontraba muy enfermo.