Rusia prohibió ayer la importación de alimentos procedentes de los países de Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, en respuesta a las sanciones que los occidentales imponen a Moscú, anunció el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev.
Rusia prohibió ayer la importación de alimentos procedentes de los países de Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia, en respuesta a las sanciones que los occidentales imponen a Moscú, anunció el primer ministro ruso, Dimitri Medvedev.
Esta prohibición afecta principalmente a la carne vacuna, porcina y de pollo, al pescado, los productos lácteos, las verduras y la fruta procedentes de esos países.
Las sanciones amenazan con saturar el mercado europeo, que pierde un destino importante para sus productos, lo cual puede beneficiar a otros regiones como Sudamérica.
"Todas estas medidas son simplemente una respuesta a las sanciones occidentales. No queríamos este desarrollo de la situación. No hay nada positivo en estas sanciones", añadió.
“Espero sinceramente que el pragmatismo económico prevalecerá sobre las estúpidas consideraciones políticas de nuestros socios, y que pensarán en no aislar o asustar a Rusia”, añadió el primer ministro ruso.
La lista completa de productos ha sido publicada en la página en internet del gobierno.
En otro comunicado posterior, Medvedev amenazó con cerrar el espacio aéreo de Rusia a los aviones que aseguran vuelos entre Europa y Asia por Siberia, la ruta más corta, en respuesta a las sanciones occidentales.
Medvedev dijo que el cierre del espacio aéreo para estos vuelos sería una “medida grave”, considerada como una respuesta a la suspensión de la actividad de la compañía aérea de bajo costo rusa, Dobrolet, a causa de las sanciones occidentales.
El cierre del espacio aéreo ruso para los vuelos entre Europa y Asia causaría a las compañías aéreas que utilizan esa ruta importantes gastos de carburante.
Pero también provocaría pérdidas a la principal compañía aérea rusa, Aeroflot, que recibe al año entre 250 millones y 300 millones de dólares de indemnizaciones por los vuelos de tránsito.
El cierre afectaría seriamente a las compañías europeas, en particular a Lufthansa, British Airways, Air France y Finnair, que operan numerosos vuelos de largo recorrido hacia Asia.
Junto con Ucrania (antes de la crisis) y Brasil, Alemania y Holanda figuraban en 2013 entre los principales abastecedores de Rusia, que importa un 33% de su consumo de alimentos.
Este país absorbe el 10% de las exportaciones agrícolas y agroalimentarias de la UE, por un monto de 12.000 millones de euros por año.
Fruta fresca, quesos y embutidos representan en cada caso una facturación de unos 1.000 millones de euros aproximadamente. Los productos que más faltarán en la despensa de los rusos serán las verduras (770 millones) que constituyen las principales importaciones alimentarias de Europa, junto con los vinos y otras bebidas alcohólicas (1.500 millones de euros).
Sondeo de Moscú a embajadores regionales
Rusia sondeó a varios países sudamericanos en busca de mercados alternativos para reemplazar las importaciones de la Unión Europea (UE), Estados Unidos, Canadá y Australia, que fueron prohibidas ayer por Moscú.
El director del Servicio ruso de Inspección Agrícola y Ganadera, Serguei Dankvert, se reunió ayer con los embajadores de Argentina, Uruguay, Chile y Ecuador en Moscú y tenía previsto hacer lo mismo con representantes de Brasil.
El jefe de la delegación diplomática argentina, Pablo Anselmo Tettamanti, expresó la voluntad de comenzar “en breve” el suministro de nuevas partidas de productos agroalimentarios.
Además, destacó que Argentina está familiarizada con las reglas sobre seguridad en la producción de alimentos que rigen en la Unión Aduanera que integra a Rusia, Bielorrusia y Kazajistán.
Dankvert destacó que, tras la prohibición de las importaciones de los países que sancionaron a Moscú, Argentina podría aumentar sus suministros de ternera, cerdo y pollo, quesos, leche en polvo, manteca, verduras y productos del mar.
Empresarios argentinos calificaron ayer como un “dato positivo” la decisión del gobierno ruso de iniciar un proceso para la adquisición de alimentos en países sudamericanos.
El coordinador general de la Cámara de Comercio e Industria Argentino Rusa (Caciar), Matías García Tuñón, consideró en principio como “un dato positivo” la decisión del gobierno ruso para los exportadores argentinos, ya que “puede generar un aumento de los pedidos” desde Rusia.
El embajador de Uruguay, Aníbal Cabral Segalerba, recordó que su país nunca apoyó las sanciones contra Rusia y propuso aumentar las exportaciones de carne de calidad suprema y cabezas de ganado.
El embajador chileno, Juan Eduardo Eguiguren, aseguró que su país puede incrementar notablemente las exportaciones de carne de cerdo y pollo, además de las más tradicionales de pescados, verduras y frutas.