El gobierno brasileño anunció oficialmente ayer la remoción del embajador y del encargado de negocios de su legación diplomática en La Paz, tras la fuga a Brasil de un senador boliviano opositor que estuvo asilado en la embajada durante 15 meses.
El gobierno brasileño anunció oficialmente ayer la remoción del embajador y del encargado de negocios de su legación diplomática en La Paz, tras la fuga a Brasil de un senador boliviano opositor que estuvo asilado en la embajada durante 15 meses.
El embajador Marcel Fortuna Biato y el encargado de negocios Eduardo Saboia fueron transferidos a la secretaría de Estado del ministerio de Relaciones Exteriores en Brasilia, según un anuncio en el diario oficial.
El encargado de negocios ayudó a fugarse a Brasil al senador Roger Pinto -que estuvo refugiado 15 meses en la embajada brasileña en La Paz-, supuestamente sin conocimiento de sus superiores.
El caso costó el cargo al ex canciller brasileño Antonio Patriota, que fue reemplazado el miércoles por Luiz Alberto Figueiredo, hasta entonces embajador de Brasil ante la ONU.
El embajador Biato no se encontraba en La Paz en el momento de la fuga, y estaba ya designado por la presidencia para ser el próximo embajador en Suecia. Pero la presidenta Dilma Rousseff envió un mensaje al Senado pidiendo la suspensión del proceso.
Itamaraty, sede de la diplomacia brasileña, ha suspendido a Saboia, investiga su papel en la fuga de Pinto, y ha indicado que tomará las medidas disciplinarias necesarias.
El encargado de negocios explicó que tomó la decisión de ayudar a Pinto por motivos humanitarios, ya que el senador estuvo encerrado en una pieza de 20 m2 durante más de 450 días, a la espera de un salvoconducto de Bolivia para asilarse en Brasil que nunca llegó. Según Saboia, el senador estaba cada vez más deprimido y hablaba de suicidio.
Brasil le había otorgado asilo político unos días después de su refugio en la embajada el 28 de mayo de 2012, pero el gobierno de Evo Morales le negaba autorización para abandonar el país.
Saboia acompañó a Pinto en un cinematográfico viaje de 1.600 km que duró 22 horas, en coche diplomático, desde La Paz a Corumbá (en el estado de Mato Grosso do Sul, centro-oeste).
Ambos portaban chalecos antibalas y fueron escoltados por otro automóvil diplomático en el que viajaban dos fusileros navales brasileños armados. Todos llevaban pañales geriátricos para no correr riesgos en una parada al baño, contó Pinto al diario O Estado de Sao Paulo.
Pinto hizo denuncias de corrupción y narcotráfico contra funcionarios del gobierno boliviano. Mientras estaba asilado en la embajada brasileña en La Paz fue blanco de una veintena de procesos iniciados por el gobierno, y fue sentenciado a un año de prisión por "daño económico" al Estado.
Una cuestión de Estado
Por otro lado, ayer la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, pidió a su par boliviano, Evo Morales, una cita para abordar el caso del senador boliviano fugado a Brasilia, al margen de la cumbre de la Unasur en Surinam, confirmó este jueves la ministra de Comunicación, Amanda Dávila. "La presidenta de Brasil le ha pedido una reunión y el Presidente ha aceptado con mucho gusto", escribió Dávila en su cuenta Twitter.
Morales había demandado a Brasil la devolución de Pinto "a la justicia boliviana para que sea juzgado como cualquier autoridad envuelta en temas de corrupción".
El nuevo canciller brasileño, Luiz Alberto Figueiredo, manifestó en Brasilia que es la mandataria Rousseff "quien conduce todo lo relacionado" con el caso Pinto.