5 de septiembre de 2015 - 00:00

Rodolfo Vargas Arizu: “Seguiremos con años negativos para la olivicultura argentina”

El industrial olivícola segura que, aun con una mejora del panorama internacional, este sector en la provincia no tiene un futuro promisorio. Quejas por las retenciones y la falta de devolución del IVA.

Lidera la firma Tierras Altas SA, de Luján de Cuyo. Tiene vasta experiencia como exportador de vinos y de aceite de oliva y es uno de los referentes regionales en materia de comercio exterior.

Rodolfo Vargas Arizu hizo un análisis del panorama actual del mercado internacional del aceite de oliva y las malogradas chances de las empresas argentinas de aprovechar una coyuntura potencialmente favorable.

-En la última temporada hubo problemas de producción en España e Italia. ¿Esto se refleja de alguna manera en los negocios de la industria olivícola argentina?

-Todavía no va a impactar. Hay stock en Europa, tanto en España como en Italia y en Portugal, y Argentina ha perdido muchísimo espacio en el mercado internacional, particularmente de fraccionado. Ha perdido Brasil, casi todo Estados Unidos y parte de América Latina.

-¿Han quedado aceitunas en los olivares?

-Este año, en Argentina, ha quedado en la planta entre el 30% y el 40% de la aceituna aceitera, porque no daban los valores de exportación ni los de mercado interno como para que justificara cosechar siquiera. Además, lo que se cosechó prácticamente no se ha podado. Apenas se está regando.

-¿Esta situación podrá repercutir en la producción del próximo ciclo agrícola?

-¡Sin dudas! Esto va a traer un problema para el año que viene. Vamos a tener muy poca cosecha. O sea que de mejorar el panorama para el aceite, va a ser recién para el 2017.

Creo que a largo plazo sí vamos a tener una falta de stock en el mercado internacional y podremos aprovecharlo, pero si hacemos las cosas bien. Lo que pasa es que aunque mejorara en lo inmediato el escenario internacional, nosotros no tenemos condiciones favorables.

-¿Qué factores conforman este escenario de negocios adverso?

-El retraso cambiario, las retenciones a las exportaciones, ciertas exigencias internas para exportar, la excesiva demora en devolver el IVA (lo que genera serios problemas financieros). Todas las medidas intervencionistas del Gobierno nacional han venido empeorando el negocio.

Hemos tenido muchas complicaciones, sobre todo desde 2009 en adelante. Mientras tanto, las empresas tienen que invertir todo el año; la gente del campo tiene muchos problemas y está abandonando los olivares.

-¿En qué medida se refleja esto en la estructura industrial del sector?

-Desde la crisis internacional que se desató en 2008 en Estados Unidos hasta hoy, en Argentina no han cambiado las condiciones en el sentido que se sigue molestando al que produce, al que exporta. Por eso el 70% de las fábricas han cerrado. Hoy, la producción del sector ha caído al 40%.

En 2008 operaban en Mendoza 46 fábricas y ahora deben estar trabajando 10, y ninguna a tope. Se ha perdido el 60% de las exportaciones de aceite de oliva en su conjunto, y si tomamos puntualmente el caso del aceite envasado, se ha perdido casi todo. Con decirle que Molinos Río de la Plata, por ejemplo, se retiró de Brasil… O sea que no es un problema (solo) de los más pequeños, tampoco a los más grandes les dan los números.

Lo que se hizo en la olivicultura ha sido una locura. La estamos pasando horrible, tanto productores como industriales. Este es un año negativo. En realidad, tenemos por delante dos años negativos para la olivicultura argentina, porque el que viene va a ser malo por falta de producto. Pero con alguna expectativa porque, si el próximo gobierno hace las cosas bien, en 2017 podríamos empezar a recuperarnos.

-¿Todo este proceso ha afectado el volumen de producción en Argentina?

-Hoy no hay ninguna fábrica que tenga un volumen razonable de un mismo blend para vender. Antes nosotros teníamos 200 toneladas y hoy no hay nadie que haga más de uno o dos contenedores. Nosotros cerrábamos negocios de 10, 15 o 20 contenedores y hoy no se puede hacer un blend en esa cantidad porque no hay producto. Y si lo hubiera, no cierran los números y se ha perdido mucho espacio en los mercados.

-¿Con los precios actuales no cierran los números? ¿Cómo han venido evolucionando los precios internacionales del aceite a granel?

-Hace 2 o 3 años estaba en 2.800 dólares la tonelada, y desde hace unos seis meses está en alrededor de 4.000. Pero aun a 4.000 dólares la tonelada, cuando se deduce el costo de elaboración y una pequeña ganancia para la fábrica, lo que queda para pagar la materia prima hace que el productor prefiera dejar la aceituna en la planta.

El precio internacional tendría que subir mucho para que acá funcionara el negocio con este tipo de cambio. Con otro tipo de cambio, mejoraría. Si en vez de ser U$S 9,20 fuera del valor del blue, por ejemplo, cambiaría la situación.

-¿Qué cabe esperar, como decisiones del próximo gobierno nacional, para empezar a cambiar positivamente la situación del sector?

-Sin dudas que el tipo de cambio es una de las variables que se deberá modificar, pero no es la única. Habrá que eliminar las retenciones, devolver el IVA en tiempo y forma, rever ciertas intervenciones del INAL y una serie de exigencias (con costos asociados, por supuesto) difíciles de justificar.

Por ejemplo: como el Gobierno quiere controlar todo, los bancos deben comunicarle al Banco Central el movimiento comercial de sus clientes exportadores, aun cuando no hayan concretado operaciones. Cada comunicación cuesta 55 dólares.

Entonces, por mandar un mail al Central que diga “sin movimiento”, mi banco me debita alrededor de 700 pesos más IVA. Eso, para un exportador chico, es un costo que realmente suma. Hay que cambiar muchas cosas que vienen entorpeciendo las exportaciones y no creo que vaya a hacerlo este Gobierno, porque las ha creado.

Menos producción y sobrestock

Para el industrial olivícola mendocino Rodolfo Vargas Arizu, la producción argentina de aceite de oliva de este año “quizás no llegue a las 20.000 toneladas”. Es que “muchas fincas se están abandonando, están cortando los riegos, no se poda, por lo que el año que viene va a haber un deterioro considerable”.

De todos modos, estimó que “el volumen de aceite que hay en Argentina es importante, el mercado interno no va a terminar de consumirlo y los negocios internacionales que se hacen son esporádicos”.

Según sus estimaciones, "el mercado interno argentino es de unas 4.000 o 4.500 toneladas, de manera que con lo que hay, sobra". 
Por otra parte, advirtió que "han bajado los parámetros de calidad de los aceites en Argentina".

Recordó que “antes nos regíamos por las normas del Comité Oleícola Internacional, pero ahora las exigencias para el mercado interno son menores”.

Subrayó que “los buenos aceites están en Mendoza y en el Sur de San Juan; el resto produce los aceites que han invadido el mercado interno argentino”.

De cualquier manera, remarcó que “sin exportaciones el sector no tiene salida y el tema exportaciones está complicado sobremanera por la política del Gobierno, a lo que hay que sumar lo que pasa en el mundo. China devalúa, Brasil también. Chile empezó a devaluar y es cada vez más competitivo. Mientras tanto, nosotros vamos para el otro lado. Tenemos inflación y un tipo de cambio que no la acompaña”.

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