Las victorias de Donald Trump en las primarias republicanas de Michigan, Mississippi y Hawai dejan a sus rivales con cada vez menos oportunidades de frenar su campaña.
Las victorias de Donald Trump en las primarias republicanas de Michigan, Mississippi y Hawai dejan a sus rivales con cada vez menos oportunidades de frenar su campaña.
Los buenos resultados indicaron que los intensos esfuerzos para socavar la credibilidad del multimillonario empresario no desaniman a sus votantes.
Trump empezó el martes enfrentando duras críticas sobre su confiabilidad, pero a la noche terminó con un par de victorias convincentes. El senador por Texas Ted Cruz se anotó un triunfo en Idaho, afianzando su argumento de que es el único candidato capaz de ganarle a Trump.
El senador de Florida Marco Rubio sufrió otra dura derrota, al no ganar ningún delegado en Michigan ni Mississippi. Su hora decisiva será en Florida la semana entrante. Y algo parecido ocurre con
John Kasich, gobernador de Ohio. Necesita ganar en su estado para poder seguir en la competencia.
Ante la creciente posibilidad de que Trump será el candidato republicano, sus adversarios y grupos independientes están intensificando sus campañas para desacreditarlo. Sin embargo, el diluvio de anuncios críticos no ha logrado detener el avance del empresario y estrella de televisión.
“Todo el que me ha atacado ha caído”, dijo Trump en uno de sus resorts en Florida, donde apareció con montañas de productos que llevan su nombre, como botellas de vino, botellas de agua y hasta bistecs. Trump defendió su desempeño como empresario, aunque no habló mucho sobre sus políticas presidenciales.
El magnate dijo al programa “Today” de la NBC ayer que en su opinión, los ataques lo están favoreciendo: “Hay una tremenda energía positiva en el partido. Estamos rompiendo récords de asistencia a las urnas. Hay gente que nunca antes ha votado y ahora deciden ir a votar porque quieren votar por mí”.
En una entrevista telefónica con el canal Fox, Trump calificó su campaña como un fenómeno global, y aseveró que es hora de que el partido cierre filas tras él.
“En vez de resistirlo, deberían acogerlo. Si aceptamos lo que está sucediendo y si todos nos unimos... nadie le podrá ganar al Partido Republicano”.
Las primarias del martes fueron otra oportunidad perdida para frenar a Trump.