Irrigación puso en marcha una prueba piloto sobre 2.000 hectáreas. Aseguran que no será más caro regar, y financiarán en infraestructura.
Riego a demanda y acordado para Mendoza
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El cambioen laforma de irrigar los oasis productivos de Mendoza ya empezó en Lavalle, con un taller para capacitar a los regantes de Costa de Araujo que serán parte de la primera prueba piloto para aplicar el riego acordado, la nueva modalidad por la que el Departamento General de Irrigación (DGI) busca distribuir el agua en el momento y cantidad necesaria según lo requieran.
Pero no es la única apuesta: el riego a demanda, otro sistema basado en una medición de lo consumido a partir del uso de válvulas, es la segunda opción que ya tiene a Tupungato como banco de pruebas, para terminar de completar ensayos sobre unas 2.000 hectáreas productivas.
Todo arranca con alrededor de 500 productores lavallinos pertenecientes a la zona de influencia del canal Bajada de Araujo, y seguirá con los del sistema Arroyo Villegas-Canal Pampa, en Tupungato a partir de noviembre, cuando se completen.
En ambos casos se trabaja a partir de reservorios de agua y, según indicó el titular del DGI, Sergio Marinelli, se necesitará financiar unos U$S 4 millones en infraestructura a partir de un crédito del BID o del Banco Nación.
De números y funcionamiento
El cálculo toma un costo prorrateado de unos U$S 2.000 por hectárea, entre canalización, impermeabilización de canales, medición, válvulas reguladoras y tuberías, sin contar con la presurización para distribuir el recurso hídrico.
Por lo pronto, Marinelli insiste en que se busca una mayor eficiencia de la lograda con el sistema tradicional por turnos y, ante la duda sobre el destino del agua subutilizada, asegura que ante la crisis hídrica “no sobrará; se va a usar toda, pero se usará mejor teniendo en cuenta que es un bien cada vez más escaso”.
La inauguración de 3 reservorios es parte de la inversión necesaria. Sin contar ese costo que se trasladará a los regantes en algún momento (un 60% del presupuesto total), en Irrigación sacan sus cuentas y remarcan que el uso en sí tanto del riego acordado como a demanda, para cuya implementación se contrató al especialista español Luis Ruiz, no será más caro que el vigente. Actualmente, por una finca de 10 hectáreas, por ejemplo, exige desembolsar unos $ 7.000 anuales en concepto de derecho de riego.
El riego acordado implica una variante del de turnos. Lo que cambia básicamente es que, en lugar de esperar el agua el día y hora en que le toca, pueda pedirlo al inspector de cauce cuándo y cuánto necesite dentro del caudal que tiene asignado.
Por su parte, el sistema a demanda comprende una regulación de la salida de agua desde el reservorio hasta la finca a través de válvulas, cuya apertura o cierre el regante tenga la posibilidad de ser solicitada a conveniencia o necesidad de cada cultivo.
La segunda nueva forma de distribución que planea Irrigación es el riego a demanda, cuya prueba piloto será en Tupungato, con la obra de modernización del sistema de riego del Arroyo Villegas-Canal La Pampa que concluirá en noviembre.
“El agua se va a usar toda, pero debe aprovecharse bien. Sobre todo en un año complicado como parece 2018, con niveles de recursos por debajo del promedio histórico”, enfatizó Marinelli, al descartar que sobren recursos sin destino.
Futuro próximo
Sobre la comparación con el panorama actual de los oasis, el secretario de Gestión Hídrica, Fernando Gomensoro, lo graficó así: "El sistema de turnos funciona bien. Pero hay diversidad de cultivos, diversidad de necesidades, el clima es cada vez más variable, los suelos en todos lados son distintos, con lo cual la receta de riego en cada parcela es un traje a medida".
En cualquier caso, pasados los ensayos, el plan es replicarlo sobre la mayor porción posible de 300 mil hectáreas productivas irrigadas en la provincia. Para eso, Marinelli asume que "habrá que persuadir a los productores de sus ventajas, entre las que está el hecho de que más allá del riego superficial no habrá que recurrir a los acuíferos y, consecuentemente, habrá menos consumo eléctrico al prescindir del bombeo".
La eficiencia es el gran eje conceptual, que los técnicos de Irrigación sustentan en porcentajes para convencer de las bondades del cambio: entre pérdidas y turnos sub utilizados en el presente no supera el 40%. Respecto a la no obligatoriedad de utilización de ambos sistemas, el responsable de Irrigación insiste en la necesidad “de buscar consenso entre los productores, a partir de la necesidad de mayor eficiencia en el uso del agua”.
Propuestas privadas y receptividad del sector
A la espera de terminar con las obras de modernización, avanzan algunos bocetos de aplicaciones tecnológicas de avanzada para buscar financiamiento, sea internacional (BID) o nacional (Banco Nación). En ese tren también se suman algunas iniciativas privadas, como la de un empresario maderero de zona Este que incluye un reservorio + riego por goteo para 480 hectáreas, con financiamiento a 15 años y repago asegurado. Hay una similar pensada por un grupo de productores de San Rafael.
Los productores, con reservas, parecen predispuestos al cambio. "Creo que puede ser una buena oportunidad de aprovechar el agua de los turnos que muchas veces se desaprovechan. Lo positivo de por sí es que los productores podamos organizarnos para regar, y para eso lo mejor es ajustarlo a las necesidades de cada uno en la finca, porque en la práctica sucede que se pidan prestadas algunas horas de riego al vecino cuando no alcanza", detalla Juan José Abdala, presidente de CAPE (Cooperativa Agraria de Productores del Este), en la zona irrigada por el río Tunuyán.
Asimismo, Abdala remarca la necesidad de contar con más tecnología, y que, a la hora de hacer cuentas, "se reduzca el gasto del regante, que en gran parte paga el mantenimiento y la infraestructura de Irrigación, cuando es preferible pagar realmente por el agua que se usa".
Por su parte, Abel Mownik, dueño de 30 hectáreas entre vid, ciruelos y durazneros en Bowen (General Alvear) y regante de la zona del río Atuel, sabe que por la falta de nevadas y sin demasiadas lluvias este año "para el verano va a estar complicado regar. Por eso contar con reservas y administrar mejor el recurso va a ayudar un poco".
Mownik también lleva 11 años como inspector de cauce en la zona con 2.700 hectáreas mayormente repartidas entre frutales y vid, y hace una autocrítica más allá de los problemas de rentabilidad del sector primario. "Los productores, sobre todo chicos, están en emergencia y con deudas. Pero también hay que asumir que existe cierta conciencia de no pago del agua. Somos un poco hijos del rigor, a pesar de que comparativamente no es tanto lo que cuesta. Por eso estoy convencido de que hay que ir hacia un sistema más equitativo", evalúa.
Los números de la recaudación hablan por sí solos. De acuerdo al balance de Mownik, hasta 2010 el nivel de pago llegaba al 70%. Sin embargo, en los últimos años se revirtió, y hoy apenas llega al 30%