29 de enero de 2013 - 22:51

Reyes jubilados y príncipes maduros en las 9 coronas

La abdicación de la reina Beatriz de Holanda en favor de su hijo Guillermo genera un pequeño dolor de cabeza a algunas de las otras 9 casas reales europeas. En Holanda es tradición que las reinas -porque no han tenido un rey desde la muerte de Guillermo III en 1890- abdiquen cuando creen que su edad les impide ejercer la función.

Pero para muchas de las demás cabezas coronadas europeas, abdicar es una palabra que no existe en su diccionario a pesar de que la mayoría de los monarcas del continente hayan sobrepasado ya la edad legal de jubilación que rige para el común de los mortales.

Hay algunos ejemplos que rompen la norma, como en Luxemburgo -donde se sigue la misma tradición que en Holanda- y algún caso aislado forzado por razones políticas, como la abdicación de Leopoldo III de Bélgica en su hijo Balduino tras la Segunda Guerra Mundial porque la mayoría de los belgas acusaban al monarca de haberse puesto del lado del invasor alemán durante la ocupación nazi de Bélgica.

El resto de los monarcas europeos muere con la corona puesta y bien amarrado al trono a pesar de que sus hijos, los príncipes herederos, ya tienen en muchos casos más de 45 y de 50 años. Príncipes que esperan, ejerciendo funciones no muy bien reguladas y como acompañantes de sus padres, durante décadas de edad adulta.

Ente los herederos más jóvenes está Felipe de Borbón que hoy cumple 45 años. Algo parecido sucede con Federico de Dinamarca a quien le falta poco para cumplir también 45 mientras su madre, la reina Margarita II, festeja en enero 41 años en el trono. Ella heredó la corona danesa tras la muerte de su padre en 1972.

En la otra punta, figura la bella Carolina de Mónaco, con 56 años. Hasta que su hermano Alberto tenga descendencia, la heredera es ella. Felipe de Bélgica ya tiene 53.

El caso más llamativo es el del príncipe Carlos de Inglaterra, quien a sus 65 años espera y desespera ante la salud de hierro de su madre, la reina Isabel, de 85 años. Además, Carlos ya cuenta con que los británicos parecen tener mucha más simpatía por su hijo, el príncipe Guillermo, que se casó el año pasado y ya espera un hijo con sólo 30 años.

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