Estados Unidos está listo para abandonar la fase final de su sistema de defensa antimisiles en Europa, un hecho que podría reanimar las conversaciones sobre control de armas con Rusia.
Estados Unidos está listo para abandonar la fase final de su sistema de defensa antimisiles en Europa, un hecho que podría reanimar las conversaciones sobre control de armas con Rusia.
Como parte de los planes de desplegar más interceptores de misiles en Alaska para detener posibles ataques de Corea del Norte, Estados Unidos piensa "reestructurar" su programa de defensa antimisiles en Europa, dijo un funcionario de la administración que habló bajo condición de anonimato.
El plan del Presidente Barack Obama para Europa suponía el despliegue de interceptores SM-3 en tierra y en mar que serían actualizados y mejorados en cuatro etapas.
La fase final de los interceptores, conocida como SM-3 IIB, iba a ser realizada dentro de unos diez años en Polonia y posiblemente en Rumania, con un cohete propulsor más poderoso y un hardware avanzado.
Pero esta fase "está siendo reestructurada debido a recortes del Congreso a la financiación y a la tecnología cambiante", explicó el funcionario.
La decisión podría generar preocupaciones en Polonia y Rumania, pero es probable que sea bien recibida en Moscú, ya que funcionarios rusos consideraban que estos interceptores más sofisticados podrían tener como objetivo su arsenal de misiles y podrían socavar su capacidad de disuasión nuclear.