La crisis de los migrantes de Calais adquirió una nueva dimensión dramática con el gesto de coserse la boca de un grupo de iraníes en el campamento de la “jungla”, parte del cual está siendo desmantelado por las autoridades francesas.
La crisis de los migrantes de Calais adquirió una nueva dimensión dramática con el gesto de coserse la boca de un grupo de iraníes en el campamento de la “jungla”, parte del cual está siendo desmantelado por las autoridades francesas.
Un grupo de migrantes iraníes se cosieron la boca ayer para protestar contra el desmantelamiento de la “jungla” de Calais, como también lo habían hecho el miércoles el varios de sus compatriotas.
Frente a las cámaras de la prensa y delante de las instalaciones de Médicos Sin Fronteras, en la zona sur del campamento que está siendo evacuado, nueve iraníes se mostraron con la boca cosida y cosiéndosela. El grupo estaba formado solamente por hombres, casi todos con el rostro cubierto por bufandas con agujeros hechos a nivel de los ojos.
En una pancarta podía leerse: “Will you listen now?” (¿Nos escucharán ahora?). El miércoles por la noche, ocho iraníes, según dos asociaciones de ayuda a los migrantes (dos según la prefectura), se habían cosido ya la boca.
Lo hicieron porque “su cabaña acababa de ser destruida”, según François Guennoc, de la asociación L’Auberge des migrants (La Posada de los migrantes). Antes, habían desfilado en una calle del campamento portando carteles con las frases “We are humans” (“somos humanos”) y “Where is your democracy? Where is our freedom?” (“¿Dónde está su democracia? ¿Dónde está nuestra libertad?!”)
La prefectura reaccionó en un comunicado afirmando que “tales hechos sólo pueden provocar una profunda emoción”, pero recalcando que “nada justifica tales extremos cuando el Estado hace todo lo posible para sacar a los migrantes de las condiciones indignas en las que sobreviven en la zona sur” del campamento.
"No vengan", advirtió el líder de la UE a migrantes económicos
El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió ayer a los migrantes económicos que no vengan a Europa, durante una gira por Grecia y Turquía, dos países en primera línea en la actual crisis migratoria. “Quiero lanzar un llamado a todos los migrantes económicos ilegales potenciales, de donde sean. No vengan a Europa. No les crean a los traficantes”, dijo Tusk en una conferencia de prensa en Atenas tras reunirse con el primer ministro griego Alexis Tsipras.
“No pongan en riesgo sus vidas y su dinero”, añadió.
Tusk estuvo en Atenas como parte de una gira regional por los países más afectados, antes de una cumbre UE-Turquía sobre la crisis migratoria, el 7 de marzo. Tusk se dirigió luego a Ankara donde se entrevistó con el primer ministro turco Ahmet Davutoglu.
“Estamos de acuerdo en cuanto a que el flujo de refugiados sigue siendo demasiado elevado y que son necesarias más medidas”, declaró Tusk ante la prensa, sugiriendo la puesta en marcha de un “mecanismo rápido y a gran escala destinado a mandar de vuelta a los migrantes irregulares que llegan a Grecia”.
Davutoglu respondió: “Ni Turquía, ni Europa son responsables de la crisis siria. Pero son quienes sufren las consecuencias”, afirmando que su país hará “todo lo necesario” para luchar contra la migración clandestina.
La UE propuso el miércoles ayuda humanitaria por 700 millones de euros (en tres años) a los países más afectados por esta crisis, entre ellos Grecia, donde cerca de 10.000 migrantes que buscan llegar al norte de Europa siguen bloqueados en la frontera con Macedonia, como consecuencia de nuevas restricciones impuestas por varios países de los Balcanes.
Tusk criticó estas “decisiones unilaterales”, que perjudican el espíritu europeo de “solidaridad”.
Más de 130.000 migrantes han llegado a Europa desde enero, según cifras del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur).