La tensión en Ucrania aumentó la víspera del referéndum sobre la anexión de Crimea a Rusia, con la muerte de dos personas en Jarkov y la denuncia de las autoridades ucranianas de una "invasión rusa" en el sureste del país.
La tensión en Ucrania aumentó la víspera del referéndum sobre la anexión de Crimea a Rusia, con la muerte de dos personas en Jarkov y la denuncia de las autoridades ucranianas de una "invasión rusa" en el sureste del país.
Los diplomáticos occidentales no lograron ayer que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, reunido de urgencia en Nueva York, aprobara una resolución contra el referéndum de hoy en Crimea, al imponer Rusia su veto.
Unos 1,5 millón de habitantes de la península de Crimea deberán confirmar hoy en una consulta la decisión del Parlamento de Crimea de formar parte de Rusia.
La comunidad internacional, como el Consejo de Europa, y las autoridades de Kiev, consideran ilegítima esta consulta.
Rusia cedió esta península a Ucrania en 1954, cuando las dos ex repúblicas formaban parte de la URSS. Sin embargo, Moscú mantuvo en el puerto crimeo de Sebastopol la base de su flota en el mar Negro.
Kiev acusó a Moscú de haber invadido militarmente la localidad de Strilkove situada en la Ucrania continental, cerca de la frontera administrativa con la región autónoma de Crimea, con 80 soldados, helicópteros y vehículos blindados de combate.
El ministerio ucraniano de Relaciones Exteriores pidió en un comunicado la "retirada inmediata" de estas fuerzas y amenazó con responder con "todos los medios necesarios para detener la invasión militar rusa".
Washington reaccionó inmediatamente. La embajadora estadounidense en Nacionales Unidas dijo que un avance ruso en el sur de Ucrania "sería una escalada escandalosa". Sin embargo, el jefe de la diplomacia rusa, Serguei Lavrov, había asegurado durante la mañana que su país "no tiene, y no puede tener, planes para invadir la región sudeste de Ucrania".
Strilkove no es la primera posición ocupada por las fuerzas rusas fuera de la región de Crimea. El puesto de control de Chongar, un kilómetro al norte de la frontera con la península crimea, también está controlado por fuerzas rusas y milicias pro rusas.
En esta península, un capellán castrense de una iglesia católica ucraniana de rito oriental fue puesto en libertad, después de que hombres armados lo secuestraran el sábado en Sebastopol, indicó la policía. El padre Liubomir Yavorski, que informó previamente del secuestro, denunció las amenazas recibidas por los sacerdotes de su iglesia en Crimea.
Rusia anunció, además, la interceptación el viernes de un avión teleguiado (drone) estadounidense de reconocimiento cuando sobrevolaba Crimea.
Veto ruso y abstención china
En Nueva York, el proyecto de resolución presentado por los países occidentales contra el referéndum en Crimea recibió 13 votos a favor de los 15 miembros del Consejo de Seguridad. Sin embargo, Rusia como uno de los cinco miembros permanentes utilizó su derecho a veto para rechazar la resolución.
Estados Unidos había redactado un texto moderado para intentar obtener el aval de Pekín que, no obstante, optó por la abstención, lo que aísla un poco más a Moscú.
El embajador ruso Vitali Churkin justificó su voto reiterando que las nuevas autoridades de Ucrania son el resultado de un "golpe de Estado" y advirtió que Rusia "respetaría la voluntad del pueblo de Crimea". El veto ruso se daba como un hecho tras el fracaso en Londres de una reunión ruso-estadounidense, considerada la última oportunidad para intentar alcanzar un acuerdo sobre la crisis.
Tras fracasar en su intento de cambiar la política de Putin sobre Ucrania, los países europeos buscan otras alternativas para apoyar a las nuevas autoridades de Kiev.
Los ministros de Relaciones Exteriores de la UE podrían adoptar mañana sanciones contra Rusia en una reunión en Bruselas.
Asimismo, Ucrania firmará el tramo político del acuerdo de asociación con la UE el próximo 21 de marzo en Bruselas, según anunció el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk. La parte económica se firmará "más tarde".
En Moscú, la posición del presidente ruso, Vladimir Putin, no deja indiferentes. Unas 50.000 personas se manifestaron ayer contra la "ocupación" rusa de Crimea en una marcha convocada por un colectivo opositor, mientras que unas 15.000 personas apoyaban, cerca de la plaza moscovita de la Revolución, la política del Kremlin.