La violencia se recrudeció el ayer en Siria, con virulentos bombardeos aéreos y un atentado con coche bomba que dejó diez muertos en un barrio de Damasco, ante la impotencia del enviado de la ONU que advirtió en Moscú que la situación va de “mal en peor”. En visita a Moscú, el mediador internacional Lajdar Brahimi, que había conseguido un acuerdo de alto el fuego que rápidamente quedó en letra muerta, durante las festividades musulmanas del Aid al Adha, aseguró que la situación no hace más que empeorar.