19 de noviembre de 2016 - 00:00

Raúl Santisteban: “La ganadería en Malargüe exige mucho trabajo”

El productor ganadero asegura que en la zona hay una baja calidad genética y eso termina reflejándose en los precios pagados al productor por el ganado.

Nació en San Rafael, creció en Mendoza, y desde muchacho -como el resto de la familia- se afincó en Malargüe, donde presta el servicio de movimiento de suelos a empresas petroleras.

A mediados de 2009 se hizo cargo de la producción ganadera que, años antes, había iniciado su padre, en un campo de 2.800 hectáreas situado 17 kilómetros al Este de la ciudad de Malargüe.

Raúl Santisteban asegura que “por ahora, la ganadería sigue siendo nuestra actividad secundaria”. Aún así está invirtiendo fuerte para ampliar su rodeo de cría.

-¿Cuál fue la primera decisión que tomó en el negocio ganadero?

-Lo primero, fue sacar toda la hacienda criolla que, aunque estaba muy adaptada a la zona, son animales de muy baja calidad genética. A partir de ahí, comenzamos a repoblar el campo con genética de diferentes cabañas.

La primera compra fue, hace un par de meses, en la cabaña La Paz de Werthein, después en Las Lilas y en Garruchos.

-¿Qué categorías de hacienda compraron?

-Vaquillonas preñadas y para entorar, algunas otras con la cría al pie y algunas terneras de 14 meses para madres. Todo para ir haciendo pruebas. Con las últimas adquisiciones, hemos llegado a tener casi 200 cabezas para cría.

-¿Pero esos animales se van a adaptar a la zona?

-Es casi seguro que van a sufrir el impacto, sobre todo en el invierno, porque es un territorio más duro. Siempre tuvimos claro que la ganadería en Malargüe exige mucho trabajo, porque es una zona muy agreste.

Sabemos que no se trata de ir y soltar en esos campos un animal de la calidad que estamos incorporando. Hay que asegurarles, sobre todo, una adecuada alimentación, y ahí es donde tenemos que trabajar.

-¿Han buscado la forma de suplir la escasa oferta forrajera de esos campos?

-Estamos produciendo topinámbur, que tiene buenas propiedades como forrajera, con un alto contenido de proteínas. A eso le sumamos algo de silo de maíz, que también podemos hacer en el campo, y la pastura natural que, en el invierno, es muy pobre.

-¿Son tierras aptas para el topinámbur?

-Se da muy bien, a pesar de que es una zona de cortaderas, con suelo salitroso. Pero se adapta sin problemas, es resistente a las heladas, a la sequía. Estamos sacando entre 35.000 y 40.000 kilos por hectárea de tubérculo.

Lo interesante es que, como quedan restos de la cosecha, eso brota en la temporada siguiente. Hoy tenemos unas 16 hectáreas.

-¿Están cultivando maíz?

-Tenemos preparadas 40 hectáreas para esta temporada, que las estamos empezando a sembrar ahora. Si tenemos suerte y no hay alguna helada temprana, en febrero vamos a tener rendimientos similares a los de otras zonas de la provincia.

-¿Cómo se provee de agua el cultivo?

-Con riego. Tenemos una perforación. Para aprovechar el agua al máximo, la llevamos en mangas de polietileno hasta la cabecera del cuadro y ahí sigue por la acequia regadora.

En otros cuadros tenemos la misma manga que se extiende por toda la cabecera, pero con un pico vertedor en cada surco, o surco por medio. Eso anduvo mejor todavía. Tal vez este año lo hagamos en todos los cuadros, porque se economiza mucha agua.

-¿Van a quedarse sólo en el negocio de la cría bovina?

-Hemos hecho algo de recría a campo, porque el año pasado fue extraordinario por las lluvias. El campo tuvo muy buena oferta forrajera y pudimos llevar esos animales hasta 200 kilos más o menos, y recién venderlos. Ahora estamos haciendo instalaciones para recría.

Perfil

Raúl Santisteban (60)

Empresario de Malargüe. Es titular de la empresa Cerro Los Leones. Presta servicios a empresas petroleras y, como actividad secundaria, tomó las riendas de un emprendimiento ganadero que años antes había iniciado su padre.

Hace cría bovina y prepara instalaciones para recriar los terneros a corral.

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