Desde 2006 primero como becario y luego como investigador, el experto Raúl Novello, de la Estación Experimental Agropecuaria de INTA Junín, sabe que la tecnología es la clave para elevar la competitividad de los productores.
Desde 2006 primero como becario y luego como investigador, el experto Raúl Novello, de la Estación Experimental Agropecuaria de INTA Junín, sabe que la tecnología es la clave para elevar la competitividad de los productores.
Sabe que debe romper modelos culturales como la escasa asociatividad existente en el tejido productivo. “Estamos fomentando la unión para el uso grupal de las maquinaria. Se puede perfectamente desarrollar poda y cosecha mecanizada en hectáreas para luego pasar a la del vecino y así sucesivamente. En ese modelo asociativo todos ganan y se bajan mucho los costos”, detalló en su charla el experto.
También explicó que la celebración de contratos de venta (entre industriales y productores al momento de la compra) mejora notablemente el precio de la producción.
-¿Cómo están trabajando el INTA para elevar la rentabilidad de los productores vitícolas?
-Estamos promoviendo algunas modificaciones o cambios de los modelos tecnológicos convencionales especialmente en vid que permiten a los productores lograr una mejora de rentabilidad bajando costos. Nuestra vitivinicultura es de mano de obra intensiva. En un contexto en el que cada vez hay más escasez relativa de mano de obra, los costos del trabajo manual se elevan más y quita competitividad a los productores. Por lo tanto, es necesario apostar por la tecnología. Esta realidad nos llevó a transitar un camino de modernización de la vitivinicultura que también es aplicable a los otros cultivos de nuestras economías regionales.
-¿Qué aspectos cubren desde el INTA?
-Empezamos a discutir sobre el modelo tecnológico de producción. Por ejemplo en vid, el parral cuyano es un modelo de producción que insume que los costos sean muy altos, básicamente porque es de mano de obra intensiva. Entonces estamos promoviendo modelos tecnológicos que no hagan al productor sacrificar rendimientos y que les permita reducir costos por una mejora de la productividad de la mano de obra por medio de cosecha y poda mecanizada.
-Lo que produce un ahorro de mano de obra...
-Sí, el ahorro es bastante grande. También vamos a seguir avanzando en la cadena comercial donde la concentración de la industria se distribuya más a los productores; eso también mejora la rentabilidad.
Desde el INTA afirmó que están trabajando sobre poda y cosecha mecanizada de uso común para atenuar el costo de la mano de obra y hacer frente a la escasez de peones.
-¿Cómo se resuelve la escasa asociatividad que sigue imperando en algunos productores?
-Nosotros en la parte asociativa estamos trabajando en dos frentes diferentes. Por una parte, estamos promoviendo modelos tecnológicos ya que somos conscientes de que la escala de los productores es pequeña, como está demostrado. Tenemos algo del 80% en menos de 20 a 15 hectáreas. Entonces estamos promoviendo esquemas de modelos tecnológicos mecanizados. Implica que hoy el productor que piensa en comprarse la máquina (como es bastante cara) para hacer frente a esta realidad promovemos un cambio organizacional.
-¿En qué consiste específicamente?
-Implica que los productores avancen en esquemas de uso compartido de maquinaria, tratando de avanzar para que se junten, compren o tengan un solo parque de maquinaria para uso común.
-Otro eje para elevar la rentabilidad de los productores es trabajar sobre los canales de comercialización. ¿Cómo lo están llevando a cabo desde el INTA?
-Es complejo porque está concentrado. En la vitivinicultura son estructuras más bien oligopsónicas donde hay pocas bodegas que compran la uva de muchos productores que saben que tienen un producto perecedero. Entonces eso agrava más la vulnerabilidad del productor frente a la industria. Hay que avanzar es esquemas de economía de agricultura de contrato.
-¿En qué consiste?
-Significa trabajar contratos ciertos cuando el productor entregue la uva o la fruta. Si se agrega más transparencia al mercado, se avanza en lograr que los productores sean menos vulnerables en la estrategia de negociación frente a la industria. El programa Tomate 2000 del INTA permitió a los productores realizar contratos con las industrias además de tener una mejora del precio de venta. Producen con mucha más seguridad, les disminuye el riesgo y esa disminución implica un incentivo para la mejora tecnológica también.
Perfil / Raúl Novello (37)
Es casado, con dos hijas. Es licenciado en Economía con un posgrado en Estudios Sociales Agrarios. En el INTA está desde 2006. Entró como becario de investigación, realizó una maestría y en 2011 ingresó al INTA como investigador.
En 2015 llegó a Mendoza a la experimental de Junín en el área de investigación. "Como la zona Este agraria de Mendoza es muy similar a la de San Juan, seguí trabajando los mismos temas y trabajo en cuestiones metodológicas en analizar los incentivos y las potencialidades de la mejora tecnológica para elevar la competitividad del agro", expresó el investigador.
En su tiempo libre le gusta mirar películas así como también practicar carpintería en su casa, a modo de hobby.