27 de febrero de 2019 - 10:40

¿Quién es Sol de Mayo?, el verdugo de Rosario Central

La historia del equipo de Viedma que dio el primer batacazo en la Copa Argentina y sueña en grande.

Dicen que festejaron como locos y se abrazaron emocionados al enterarse de que iban a jugar con Rosario Central, último campeón de la Copa y que se tenían fe hasta para que les tocara River o Boca. Y en Santa Fe demostraron que era lógica la confianza.

A poco de cumplir cien años de vida, el humilde club de Viedma atraviesa el mejor presente futbolístico de su historia.

Sol de Mayo ya sabe lo que es jugar el cuadro principal de la Copa Argentina. Su estreno absoluto se produjo en 2017, cuando cayó 3-0 con Defensa y Justicia en el estadio Florencio Sola de Banfield.

Fundado en 1920 por ex estudiantes de un colegio (San Francisco de Sales), hasta 2012 no conocía la competición federal.  Esa supuesta inexperiencia no impidió que aguantara los intentos del Canalla, que amenazó con la remontada en la cancha de Colón. Después, desde los doce pasos, dio la estocada final y desató el festejo en la capital rionegrina, a 1.200 kilómetros de distancia.

?"Es una sensación única, una experiencia hermosa. Demostramos que estamos a la altura de cualquier otro equipo. Hicimos historia", aseguró Lucas Malacarne, autor del segundo tanto y del penal que selló el boleto a 16avos de final. Y subrayó: "Hoy nos metimos en la historia del club y en la historia de Viedma".

La gran particularidad de Sol de Mayo reside en el máximo de los puestos directivos. Y también en el banco de suplentes. Es que Adán Valdebenito cumple un doble rol: presidente y entrenador. Una decisión para potenciar el presupuesto, afirmarse en la tercera categoría del fútbol nacional y, a partir de ahí, intentar dar el salto a la B Nacional.

"Cumplo esta doble función por una cuestión presupuestaria. No tenemos grandes ingresos y el ahorro de un sueldo, más los gastos de alojamiento de un técnico de afuera, nos permite traer unos pocos refuerzos y mantener el presupuesto. Yo no percibo sueldo acá".

"Se simplifica bastante porque hay bastante acompañamiento de la gente. Hasta ahora no he sentido la responsabilidad o dejar de lado una cosa por otra. Seguramente se terminará cuando concluya esta temporada", añadió el entrenador, que también trabaja en un hospital local, en la previa del encuentro con Central.

Su hijo, Fernando Valdebenito, es uno de los jugadores históricos de Sol de Mayo. La intensidad con la que viven las discusiones futboleras lo llevó en un momento a armas el bolso e irse a vivir a la pensión del club. “Al principio nos encontrábamos en casa y nos sacábamos chispas", le contó al sitio Río Negro.

Dos veces probó suerte, sin éxito, en Puerto Madryn. A los 27 años, en su tercera etapa en el conjunto de Viedma, encontró complicidad en el ataque. Como resumió en aquella entrevista: "La realidad es que yo tiro los centros y Diego pone la cabeza".

"Diego" es Diego Galván, que tiene 36 años y un larguísimo recorrido en Primera. Fue campeón del Apertura 2006 con Estudiantes de La Plata, en la recordada final frente a Boca. Con el Pincha tuvo otra celebración: la Copa Libertadores en 2009. También jugó en Lanús, River, Olimpo y Arsenal.

En diciembre de 2014 rompió el contrato con Estudiantes de Caseros y dejó el fútbol. Era una decisión tomada. Hasta que lo disuadió Huracán de Comodoro Rivadavia. Ahí conoció el Federal B y aprendió a dominar al viento. Un año más tarde se probó la camiseta de Sol de Mayo, que ya jugaba en el Torneo Federal B gracias a una invitación tras la reestructuración de las categorías en 2012. Todavía no dejó esos colores.

"Traté de ser el capitán, hacer que el grupo estuviera bien, tirando para el mismo lado todos juntos", explicó el ex delantero de River su función en el ascenso al Federal A, consumado en diciembre de 2017, en una nota con La Nación. Anotó un gol en el 2-0 a Deportivo Madryn en la vuelta de la segunda fase regional (3-2 global), lo que abrió las puertas para la etapa final de la Copa.

Comenzó la temporada actual con un objetivo: mantenerse entre los 36 equipos del tercer escalón del fútbol nacional. Por los buenos resultados tuvo que reformularlo. En su cancha a orillas del Río Negro (y a metros de la provincia de Buenos Aires), ya evitó el riesgo de caer al Federal B. Ahora quiere dar el salto a la B Nacional. Por lo pronto, parece improbable que lo logre, ya que se encuentra último en la Zona 1 de la Fase 2. En caso de recuperarse, deberá atravesar hasta seis etapas más en busca del boleto a la segunda categoría. En todo caso, el objetivo inicial ya está cumplido.

"¡Grande Sol De Mayo! El equipo rionegrino clasificó a la siguiente instancia de Copa Argentina. Felicitaciones", escribió Alberto Weretilneck en su cuenta de Twitter. El gobernador de Río Negro se tomó un respiro de sus complicadas aspiraciones eleccionarias para expresar su sorpresa por la clasificación inesperada.

El resultado también se festejó como un campeonato en el centro de Viedma: decenas de hinchas, a pie o sobre ruedas, se reunieron en la fuente Pucará, una de las bellezas turísticas locales. A bocinazos limpios, como p?ulsaciones de una ciudad que trasnochó con el equipo que sólo quería no descender y que de forma inesperada, en el Cementerio de los Elefantes, eliminó al campeón de la Copa Argentina.

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