16 de marzo de 2013 - 00:03

Con un pulmón y medio, tiene buena salud

Pocos días después de haber empezado su pontificado, la salud del Papa Francisco, de 76 años, suscita los primeros interrogantes, sobre todo por la ablación parcial de un pulmón a la que se sometió hace más de medio siglo. La inquietud es todavía mayor después de que su predecesor, Benedicto XVI, justificara su histórica decisión de renunciar por "falta de fuerzas".

Nacido el 17 de diciembre de 1936, el argentino Jorge Bergoglio es más veterano de lo que muchos en el Vaticano imaginaban para el nuevo Papa.

A pesar de un ligero traspié en su intervención ayer ante los cardenales y de su andar vacilante en la ofrenda de flores a la Virgen en una iglesia de Roma en el primer día de su pontificado, el Papa ha dado la impresión de estar en buena forma en sus primeras apariciones públicas.

Pero el principal motivo de preocupación sobre su salud es la operación a la que fue sometido cuando tenía 21 años a causa de una neumonía y en la que fue sometido a una ablación parcial del pulmón derecho, según explica la biografía "El Jesuita", de Sergio Rubín y Francesca Ambrogetti.

"Fueron tres días terribles en los que se debatió entre la vida y la muerte", relatan los autores del libro. Sin embargo esta operación "no supone una minusvalía" en su vida cotidiana, explicó el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, al día siguiente de la elección de Francisco. "Los que lo conocen siempre le han visto con buena salud", añadió.

"Si su pulmón y medio están sanos, no hay ninguna razón para no vivir normalmente como alguien de su edad", explicó el neumonólogo francés Yves Martinet. Este diagnóstico fue confirmado por otro médico, Bertrand Dautzenberg: "Se puede vivir normalmente. Aunque se tengan menos reservas se puede nadar o viajar en avión", aseguró este médico, explicando que es mejor retirar la parte del pulmón enfermo.

LAS MAS LEIDAS