28 de febrero de 2013 - 18:14

Prometió obediencia incondicional a su sucesor

El pontífice se despidió de los cardenales, que elegirán a nuevo Papa en los próximos días. Hoy inicia su jubilación para convertirse en Papa emérito.

En su última reunión con los cardenales antes de iniciar su retiro, Benedicto XVI prometió el hoy “obediencia incondicional'' a quien sea su sucesor.

El pontífice instó a los cardenales a trabajar unidos, de manera que el Colegio de Cardenales sea “como una orquesta'', donde se puedan lograr “el acuerdo y la armonía'': un mensaje claro al cónclave que elegirá al próximo papa.

Agregó que rezará por los cardenales en los próximos días y semanas, cuando elegirán a su sucesor.

Benedicto XVI dejó el palacio por última vez como pontífice y partió hacia el retiro papal de Castel Gandolfo.

Benedicto XVI, que hoy inicia su jubilación para convertirse en papa emérito, deja atrás una Iglesia en crisis, asediada por el escándalo sexual, las divisiones internas y una grey menguante, pero también entrega un legado sólido: Si bien la renuncia misma fue su acción más importante, Benedicto XVI también puso discretamente a la Iglesia de nuevo en un camino conservador y tradicional.

El pontífice emérito, de 85 años, tenía la firme convicción de que muchos de los males que afligen a la Iglesia tenían su origen en una lectura errónea de las reformas logradas en el II Concilio del Vaticano.

Insistía en que las sesiones de 1962-1965 que llevaron a la Iglesia a una era moderna no constituyeron una ruptura radical con el pasado, tal como pretendían demostrar muchos liberales, sino más bien una continuación de las mejores tradiciones de la milenaria Iglesia.

Benedicto XVI fue el papa maestro, un catedrático de teología que convirtió sus audiencias generales de los miércoles en clases magistrales sobre la fe católica y la historia, sobre santos y pecadores que contribuyeron a ella.

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