Prevén enfermedades en el próximo ciclo

Hay una preocupación muy marcada del sector productor de frutas frescas por la situación fitosanitaria con la que se iniciará la próxima temporada.

Desde la Aspeff el gerente de la entidad, Raúl Aruani recordó que “venimos de varios años de baja rentabilidad, lo que hace que los productores no puedan realizar todas las labores culturales y fitosanitarias para un buen manejo de las plagas que afectan a los frutales, carpocapsa a los de pepita, y grafolita a los de carozo”.

Reconoció que “los productores de frutas de carozo tuvieron, esta última temporada, un resultado económico un poco más aliviado que los que producen pepitas, pero vienen tan resentidos económicamente unos como otros”.

Este no es un dato menor, ya que “la lucha contra las plagas tiene gran incidencia en el costo operativo anual de un monte frutal, por la demanda de mano de obra y los insumos agroquímicos”.

Aruani recordó que “el año pasado fue muy atípico en lo climático, lo que hizo que todo aquel productor que trabaja con confusión sexual, no tuviera los resultados que esperaba, porque la combinación de atraso en la brotación, las bajas temperaturas y la alta humedad hicieron que los emisores de feromonas no trabajaran correctamente”.

Eso, sumado a la escasa disponibilidad de recursos que impidió a los productores afrontar el costo de los reiterados tratamientos que tendrían que haber hecho pero que no hicieron, derivó en un incremento en la presión de la plaga.

El invierno 2015 fue relativamente benévolo y las condiciones del último verano fueron muy favorables para las plagas, mientras que el frío de este invierno no es constante como para causar la mortandad de las plagas en forma natural, por lo que “debemos prepararnos para estar muy atentos al control de insectos y de enfermedades en la próxima temporada”, advirtió el gerente de la Aspeff.

Se espera, asimismo, la incidencia de enfermedades. Es que “tuvimos un ciclo anterior muy húmedo, por lo que vamos a iniciar una nueva temporada con un potencial de inóculo muy alto de sarna en peras, por ejemplo, y de monilia en duraznos -un hongo que provoca lo que se conoce como podredumbre seca-, que es mucho más grave que grafolita”.

Raúl Aruani recordó que “para estas enfermedades el Iscamen tiene o tuvo, en algunos casos, programas específicos”. En su momento “había trampas que capturaban esporas y permitían dar las alertas para aplicaciones contra sarna en frutales de pepita, específicamente en peras y manzanas”.

Dijo no saber si se seguirá haciendo el monitoreo, pero reiteró que “es de esperar que el potencial de inóculo, ante condiciones de humedad y temperatura favorables, sean nuevamente problema este año”.

En cuanto a carpocapsa y grafolita, “evidentemente vamos a entrar en la primavera con un nivel poblacional alto, por lo que va a ser muy importante que los programas específicos del Iscamen no sólo se aboquen al monitoreo y a la medición de la dinámica poblacional de estas plagas, sino que también sería deseable que continuaran con la misma asistencia de los años anteriores, proveyendo de insumos como son los difusores de feromonas de confusión sexual, por lo menos a los productores que están inscriptos en los sistemas fitosanitarios para exportar”.

En cuanto a monilia -el hongo del duraznero- es una restricción importante para ingresar con frutas de carozo al mercado europeo. “Este es un programa auditado directamente por Senasa, que otorga la condición de "partida libre" de monilia para habilitar los envíos a Europa, pero sería muy importante que el Iscamen, con todo su cuerpo técnico y su presencia territorial en toda la provincia, no perdiese de vista la evolución de esta enfermedad, por su potencial de expansión en la campaña 2016/2017”.

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