El presidente de Paraguay, Federico Franco, lanzó una advertencia a su antecesor Fernando Lugo, destituido en junio: no permitirá que se presente a las elecciones de setiembre de 2013 porque, según él, lo que pretende es "empañar" los comicios. Así lo anunció el mandatario en una conferencia en Caacupé, una ciudad al sur del país.
La advertencia de Franco responde, no obstante, a una candidatura que aún no existe de manera oficial. Es el presidente del Partido Liberal, Blas Llano, el que asegura que el ex obispo de izquierda, que salió del poder tras un juicio político el pasado mes de junio, aspira a volver a presentarse a la presidencia.
Franco argumentó con "la importancia de respetar la Constitución y las leyes" y ha advertido que impugnará la hipotética candidatura. En su opinión, Lugo conspira para que, si su candidatura es impugnada, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) no reconozca las elecciones.
El actual presidente también advirtió recientemente que no permitirá la entrada de los observadores de este organismo en Paraguay para las elecciones. A su juicio, la Unasur carece de neutralidad por estar integrada por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), liderada por el presidente venezolano, Hugo Chávez.
No obstante, el canciller José Félix Fernández aclaró que los representantes de Unasur podrán ingresar al Paraguay libremente como lo hacen otros extranjeros, sólo que lo harán sin privilegios diplomáticos ni acceso a lugares restringidos a quienes se acrediten oficialmente, como los que tendrán los observadores de la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea.
En base a la Constitución paraguaya, un presidente no puede ser reelegido, aunque existe un vacío legal en el supuesto de que el jefe del Estado sea destituido sin que haya concluido su mandato.
Fernando Lugo fue destituido tras una crisis política originada por la matanza de seis policías y once campesinos el 15 de junio en el norte de Paraguay tras la ocupación de una finca. Tras esa matanza, el Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), con el que gobernaba Lugo en coalición, le retiró su apoyo para unirse a su eterno contrincante, el Partido Colorado, para provocar un juicio político contra el presidente.