El presidente de Chipre, Nicos Anastasiadis, afirmó ayer que había elegido la “opción menos dolorosa” al aceptar un plan de rescate negociado con la Unión Europea que establece una inédita tasa sobre los depósitos bancarios a cambio de un préstamo de 10.000 millones de euros.
La víspera de un debate parlamentario crucial, Anastasiadis dijo esperar que el Eurogrupo establezca enmiendas a sus decisiones en las próximas horas para limitar el impacto sobre los pequeños ahorradores de una tasa excepcional prevista para los depósitos bancarios.
Anastasiadis se dirigió a la nación en un discurso solemne tras haber llegado el sábado a un acuerdo en Bruselas para un plan de rescate que prevé establecer una tasa sin precedentes sobre las cuentas bancarias de todos los residentes en la isla. Con esta tasa se espera recaudar 5.800 millones de euros, según el Eurogrupo.
“Elegí la opción menos dolorosa y asumo el precio político por eso a fin de limitar en la medida de lo posible las consecuencias para la economía y nuestros compatriotas”, afirmó el presidente conservador en una breve alocución televisada en la que aseguró haber “peleado hasta el final” en la cumbre del Eurogrupo. El anuncio de esta tasa excepcional provocó la cólera entre los ahorradores en Chipre, donde las autoridades habían desmentido en varias ocasiones el rumor de una medida de este tipo.