El primer ministro de Corea del Sur renunció por la actuación del gobierno en torno al naufragio del ferry en el que perecieron o desaparecieron al menos 300 personas y que ocasionó pena y furia, en una tragedia que el funcionario atribuyó a "males profundamente enraizados" en la sociedad.
Como el poder ejecutivo en este país está tan concentrado en la presidenta Park Geun-hye, para efectos prácticos resultó simbólica la renuncia del primer ministro Chung Hong-won. El portavoz presidencial Min Kyung-wook dijo a la prensa que Park aceptó la dimisión pero no precisó la fecha en la que Chung dejaría el puesto.
El funcionario renunció ante la creciente indignación y reproches de los parientes de las víctimas.