6 de agosto de 2026 - 12:36

Vicente Ferrio, 51 años, dejó su trabajo de ingeniero: "Me entristece ver a personas en el mejor momento de su carrera esperando a jubilarse o a que las cosas pasen por casualidad"

Trabajó durante más de dos décadas en grandes proyectos de infraestructura, pero comenzó a cuestionarse qué quería hacer con la siguiente etapa de su vida.

Vicente Ferrio se graduó como ingeniero de Caminos y pasó más de veinte años trabajando en una profesión que le permitía participar en la construcción de autopistas, hospitales y plantas de energía. Tenía un buen salario, responsabilidades importantes y una trayectoria consolidada, pero comenzó a sentir que necesitaba desarrollar algo más.

A los 51 años, su historia no es la de alguien que abandonó impulsivamente un empleo que detestaba. En entrevista con La Vanguardia, Ferrio reconoció que su trabajo era estimulante, pero después de doce o trece años empezó a preguntarse cómo quería utilizar la siguiente etapa de su vida profesional.

La diferencia entre crecer y buscar un propósito

Ferrio divide la vida laboral en dos grandes etapas. La primera está marcada por la exploración: estudiar, cambiar de empresa, participar en proyectos, conocer personas y descubrir las propias capacidades.

La segunda puede aparecer a los 30, a los 50 o no llegar nunca. En ella, el crecimiento profesional deja de medirse solamente mediante cargos y salarios y comienza a incluir la contribución, el legado y el sentido de lo que se hace todos los días.

Foto: Francisco Neyra/ Picwild

Foto: Francisco Neyra/ Picwild

En su caso, ese punto de inflexión lo llevó a reconocer que estaba dentro de una “jaula de oro”: una posición cómoda y bien remunerada que, al mismo tiempo, reducía su sensación de libertad.

El “despido interior” antes de la renuncia

El ingeniero utiliza el concepto de despido interior para describir a quien sigue cumpliendo sus tareas, abre la oficina y completa su jornada, pero dejó de sentirse verdaderamente involucrado con el trabajo.

Esa desconexión puede surgir por la burocracia, la falta de escucha, la imposibilidad de desarrollar ideas o la sensación de que el puesto ya no permite crecer. Ferrio no propone responder presentando una renuncia inmediata, sino explorar alternativas mientras todavía existe estabilidad.

Antes de dejar la ingeniería realizó un máster en Administración de Empresas, se formó en liderazgo y emprendimiento en Columbia y Harvard, abrió un blog y comenzó a brindar pequeñas charlas. Su nuevo recorrido fue creciendo en paralelo con el empleo anterior, no después de abandonarlo.

Qué significa realmente crear un plan B

Para Ferrio, un plan B no tiene que ser necesariamente una empresa. Puede consistir en desarrollar una propuesta basada en los conocimientos, experiencias, contactos y capacidades que una persona acumuló durante años.

Su recomendación es escribir qué se estudió, qué proyectos se realizaron, qué problemas se aprendió a resolver y qué actividades generan interés fuera del puesto formal. A partir de esa información puede aparecer un servicio, una especialización, una actividad docente o un proyecto independiente.

Actualmente se dedica a la comunicación y la formación sobre desarrollo profesional y liderazgo. También escribió libros como Crea tu Plan B, El síndrome del buscador y Soy más que mi trabajo.

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