domingo 11 de abril de2021

Aspecto de Jonathan Galindo, el personaje que aterra y preocupa a padres y niños - Gentileza
Sociedad

Tenía 11 años, siguió al “hombre de la capucha” y murió: ¿qué es el reto viral “Jonathan Galindo” y cómo cuidar a los chicos?

A raíz del desafío, un nene se tiró del piso 10 en Italia. Como pasó con la “ballena azul”, y ahora agravado por el contexto de encierro y virtualidad, un psicólogo destaca la importancia de retomar el diálogo honesto con los niños y adolescentes. Cómo pedir ayuda.

Aspecto de Jonathan Galindo, el personaje que aterra y preocupa a padres y niños - Gentileza

Si la “ballena azul” ya era preocupante, otro reto viral llamado “Jonathan Galindo” también ha encendido alarma entre padres y madres en todo el mundo. Un niño de 11 años se suicidó en Italia a raíz de los mensajes de este peligroso usuario, que contacta a los menores vía redes sociales para que sigan al pie de la letra unas maniobras contra la vida.

“Jonathan Galindo” tiene un aspecto humano similar a Goofy, el popular dibujo de Disney. El usuario -anónimo, por supuesto- envía solicitudes de amistad o mensajes directos a menores de edad. Cuando recibe respuesta, comienza a encargar misiones peligrosas a los jóvenes, siendo estas tareas de naturaleza agresiva, aumentando gradualmente en daño a la vida propia y llegando a la autolesión.

La primera víctima de este reto viral es un nene de 11 años que vivía en la ciudad italiana de Nápoles. El lunes pasado, el pequeño se lanzó desde el décimo piso donde residía con su familia. Saltó al vacío poco después de la medianoche y cayó en un balcón interno,

A su llegada, los rescatistas solo pudieron determinar la muerte del chico.

Antes de suicidarse, el niño dejó una nota con la que pidió disculpas a su madre y en la que confirmó su estado de miedo vivido en las últimas horas. Aludió, en particular, a un “hombre de capucha”, informó el medio local Il Messaggero.

El personaje Jonathan Galindo le pide a los chicos acciones que atentan contra sus vidas - Web

En diálogo con Los Andes, el psicólogo Walter Motilla reflexiona acerca de esta problemática tan sensible que, si bien ya tuvo antecedentes como el reto de la “ballena azul” o el meme de “Momo”, se vio agravada por el contexto de confinamiento. Para él, los adultos deben retomar un diálogo honesto con los chicos y revalidar la importancia de los valores en la vida, sin caer en la restricción injustificada.

“Hay un desdibujamiento de valores que ha traído esta era donde hay un pérdida de sentido. Y más los chicos de hoy en contexto de pandemia”, considera Motilla, quien visualiza un cambio de era hacia la incertidumbre después del Covid-19.

“Los valores sustanciales de la vida, como pueden ser los lazos afectivos, se han ido relativizando. La persona ha perdido noción de la propia vida frente a las presiones que genera esta circunstancia de la pandemia donde el peligro de muerte está a la vuelta de la esquina”, advierte.

El especialista hace énfasis en la falta de herramientas de los chicos para afrontar la realidad y analizarla de manera objetiva. “Por eso entran fácilmente en retos virales como estos, en los que hay necesidad de mostrar a los demás que se la bancan, que se puede asumir el reto incluso a expensas de la vida. Los influencers cumplen un papel importante, porque ahora lo cool no pasa por ser sensato sino que mientras más loco el desafío, más copado", dice.

Respecto a las posibles factores que lo provocan, Motilla resalta la pérdida del “diálogo esencial” en la familia y la caída de los referentes (padres y madres). “Comen juntos físicamente, pero cada vez más hay un abismo, cada uno está con su teléfono celular”, señala.

De allí que los niños y adolescentes tengan la necesidad de ser puestos en valor ante la invisibilización que sufren: “La vida se ha vuelto tan efímera e insustancial que para un chico no representa es un valor de cuidado”.

"Los niños entran fácilmente en retos virales como estos, en los que hay necesidad de mostrar a los demás que se la bancan". - Imagen ilustrativa / Web

Los adultos, en parte, somos responsables. Debemos revisar nuestra escala de valores, volver a vincularnos. Se sale con un cambio de conciencia, no con medidas restrictivas. Con una nueva construcción de diálogo, de corazón a corazón, con un diálogo comprensible y cercano... Hay que acercarse sin invadir, con un clima de acompañamiento cercano, de contención, pero no de opresión. Por el camino de prohibir y restringir no logramos nada. Los chicos son críticos y reactivos y, justo ahora, el sistema educativo los tiene cautivos detrás de la computadora”, puntualiza el psicólogo.

Insistiendo en la confianza, para Motilla los adultos tienen que “aprender a no sermonear”.

Diálogo es buscar la verdad de a dos, es entender el mundo desde la mirada de los chicos. Acercarnos, entender sus códigos y lo que les preocupa, rescatando los valores esenciales, el respeto por la vida, el amor propio, la valoración de las cosas que tenemos. Volver a aprender la autosuperación”, ejemplifica el especialista, quien subraya, por último, que en salud mental es clave estar atentos a las señales para no acudir tarde a la ayuda profesional.

Cómo pedir ayuda en Mendoza

Alina del Canto, a cargo de la capacitación y prevención del suicidio de la Dirección de Salud Mental, destaca que desde 2015 se trabaja para aplicar la Ley Nacional 27.130 para incorporar como política pública y sanitaria la prevención del suicidio.

Cuando hay un suicidio, unas 20 personas del entorno del fallecido están en “riesgo inminente”, puntualiza la funcionaria, quien forma parte de una comisión con profesionales de educación, de deportes, de salud y del Grupo de Resolución de Incidentes y Suicidios (GRIS), con los que se trabaja de manera interseccional, interinstitucional e interdisciplinaria.

Para Del Canto, el suicidio no se limita a lo mental, sino que es una multicausalidad que “tiene que ver con la sociedad, educación, cultura”. Incluso, subraya que es la segunda causa de muerte en el grupo de 15 a 19 años.

Además, en torno al suicido, suelen prevalecer algunas falacias, como que “la persona que intenta suicidarse no avisa” o el temor a preguntar a un amigo cuando guarda en su teléfono algo relacionado con la muerte. “Hay como un silencio cuando se encuentra a alguien en riesgo, cuando en realidad preguntar y hablar hace que la persona esté más aliviada”, afirma Del Canto.

Pese al escenario de pandemia, para la integrante del equipo de Salud Mental de la provincia es importante la posibilidad de inclusión de los jóvenes, muchas veces impedidos en pensarse o pertenecer a proyectos.

“Hay una materialización de la vida, enfocada en la productividad. En base a esto, muchas personas terminan sintiéndose excluidas de pertenecer en un grupo y, al perderse, parece que se pierde la vida misma”, indica.

Pese al riesgo del ensimismamiento provocado por la virtualidad, hay que “facilitar las redes de contención y estar atentos a amigos que no la estén pasando bien” para actuar en tiempo y forma, reitera Del Canto.

Para asistencia, hay dos líneas actualmente: 0800 800 Covid (26843) y el 102 en caso de violencia o maltrato infantil. En el mismo teléfono de guía por la pandemia atienden profesionales abocados exclusivamente a la prevención del suicidio.