23 de agosto de 2026 - 10:45

Si tenés una botella de plástico con agua, tenés un tesoro: el invento que ilumina tu casa sin gastar electricidad

Una investigación determinó que tres de estas lámparas caseras alcanzan a producir 1.739 lux, un rendimiento que supera el estándar de una oficina moderna.

En 2001, durante una crisis energética en Brasil, el mecánico Alfredo Moser introdujo una botella de plástico con agua y cloro en un agujero de su techo. Este sistema de iluminación pasiva, que hoy se replica en cuatro continentes, demostró que un residuo puede alumbrar ambientes oscuros sin consumir electricidad.

El funcionamiento aprovecha la refracción física. A diferencia de un simple agujero que solo proyecta un haz de luz concentrado, la botella PET de dos litros llena de agua dispersa la radiación solar en múltiples direcciones hacia el interior de la habitación. Este principio permite iluminar áreas completas de viviendas con techos de chapa que carecen de ventanas.

¿Por qué se le agrega cloro al agua de la botella y cuánta luz produce?

La incorporación de una pequeña dosis de cloro en el agua resulta un factor técnico indispensable. Sin este aditivo, las bacterias y algas que crecen naturalmente con la exposición constante al sol volverían turbio el líquido en pocas semanas, bloqueando la transmisión de luz. La mezcla preserva la transparencia del envase a largo plazo.

Una investigación científica de 2020 determinó la efectividad de la técnica al registrar que tres botellas con agua y cloro produjeron 1.739 lux en una estructura experimental. La cifra adquiere relevancia al compararse con los estándares habitacionales: una oficina bien iluminada requiere entre 300 y 500 lux, mientras que un dormitorio familiar cómodo demanda entre 150 y 300 lux.

¿Dónde se usa esta lámpara casera y qué limitaciones tiene?

La iniciativa se expandió globalmente a través de proyectos de innovación social como la organización no gubernamental Liter of Light. La entidad instaló este sistema en miles de viviendas de asentamientos populares de Filipinas, donde las construcciones de metal carecían de luz durante el día. El modelo también registra antecedentes documentados en Tanzania, India, Bangladesh y Argentina.

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