19 de octubre de 2026 - 11:13

Según la psicología, los abuelos que dejan una huella en sus nietos hacen algo que vale más que cualquier regalo

Un metaanálisis de la Universidad China de Hong Kong sobre 71.000 casos vinculó la presencia afectiva de los abuelos con un mejor desarrollo infantil.

Un metaanálisis en psicología elaborado por la investigadora Tianyuan Li, de la Universidad China de Hong Kong en Shenzhen, confirmó que los abuelos que construyen los lazos afectivos más sólidos con sus nietos no son aquellos que los llenan de regalos costosos ni salidas deslumbrantes, sino los que ofrecen una presencia constante y libre de condicionamientos.

La investigación científica analizó 59 estudios previos que abarcaron a más de 71.000 participantes y 374 mediciones a lo largo de dos décadas. Los resultados demostraron que las relaciones sólidas entre abuelos y nietos están directamente vinculadas con mejoras consistentes en el desarrollo psicológico, social, conductual y cognitivo durante la infancia.

¿Por qué los regalos de los abuelos pueden debilitar el vínculo con los nietos?

El análisis reveló que los estímulos materiales y las concesiones constantes generan un entusiasmo pasajero, pero pueden transformar el vínculo en una dinámica transaccional. Cuando cada encuentro exige sorpresas o paseos extraordinarios, los niños aprenden a actuar entusiasmados y a percibir que la relación depende exclusivamente de la novedad y el regalo.

En contraste, el psicólogo Jeff Segal, de la Universidad de Rutgers, señaló que las conexiones verdaderamente profundas prosperan cuando los adultos mayores se mantienen curiosos, priorizan la conexión afectiva por sobre la corrección permanente de la conducta y ofrecen un amor sin condiciones.

¿Qué hacen los abuelos que dejan una huella en sus nietos?

Asimismo, las directrices de la organización AARP destacan que el tiempo a solas, las actividades compartidas y el interés genuino por la cotidianeidad del niño fortalecen la confianza mutua. Llamar los domingos, recordar los eventos escolares o preguntar por un partido de fútbol perdido convierte al abuelo en un referente estable.

Esa constancia en los momentos cotidianos permite que el nieto comprenda internamente una premisa fundamental expuesta en las investigaciones: “Esta persona está aquí. Le gusto. Y no tengo que hacer nada especial para mantenerlo así”. En lugar de buscar un espectáculo permanente, los menores encuentran un refugio emocional donde no necesitan rendir cuentas.

El estudio de la Universidad de Hong Kong concluyó que los factores determinantes para el bienestar infantil residen en el contacto habitual, el apoyo emocional y la comunicación fluida. Esa presencia sostenida transforma al adulto mayor en una figura de seguridad a la que el joven acudirá ante cualquier dificultad durante su crecimiento.

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