15 de octubre de 2026 - 13:00

La psicología dice que quienes se visten de amarillo, celeste o blanco no lo hacen al azar, sino que eligen tonos de las personas amables

Psicología. Una revisión de estudios encontró asociaciones entre ciertos colores y emociones positivas.

Elegir ropa amarilla, celeste o blanca puede transmitir sensaciones diferentes a quienes la observan, y la psicología estudia desde hace décadas esas asociaciones. El amarillo suele vincularse con alegría y energía, mientras que los tonos azules claros y el blanco se relacionan con ideas de calma y bienestar.

Sin embargo, no hay evidencia suficiente para afirmar que quienes eligen estos colores sean necesariamente personas más amables. La apariencia puede generar impresiones, pero el carácter de alguien no puede deducirse a partir de una remera, una camisa o un vestido.

Entre sus resultados, los investigadores encontraron que el amarillo y el naranja se asociaban frecuentemente con emociones positivas de mayor activación, como alegría, entusiasmo y diversión.

Esto puede ayudar a explicar por qué una prenda amarilla llama la atención y suele percibirse como luminosa o animada. No implica que la persona que la usa esté feliz, ni que quiera transmitir deliberadamente un mensaje de simpatía.

Celeste: la relación entre tonos azules y tranquilidad

El celeste pertenece a la familia del azul, color que, según esa misma revisión, suele vincularse con emociones positivas y de menor activación, como calma, comodidad y relajación.

La percepción depende también de la luminosidad y la intensidad del tono. Un azul muy saturado puede provocar una impresión distinta a la de uno pálido. Además, los investigadores observaron que un mismo color puede asociarse con más de una emoción, según el contexto cultural y personal.

Por eso, decir que una camisa celeste comunica amabilidad de manera universal sería una conclusión excesiva. La evidencia estudia asociaciones emocionales, no diagnósticos de personalidad.

Blanco: luminosidad, alivio y asociaciones positivas

En el caso del blanco, la revisión encontró vínculos frecuentes con alivio, tranquilidad, esperanza y otras sensaciones positivas. También destacó un patrón más amplio: los colores claros tendían a recibir asociaciones emocionales más positivas que los oscuros.

Es una observación interesante para entender la percepción visual, pero no funciona como una regla infalible para interpretar a otra persona. El blanco puede elegirse por motivos prácticos, como combinar prendas, adaptarse al calor o respetar un código de vestimenta.

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