15 de agosto de 2026 - 08:00

La heladera tiene una zona más fría que las demás y casi todos guardan allí los alimentos equivocados

La temperatura no es igual en toda la heladera. Conocer las zonas más frías ayuda a conservar mejor los alimentos y organizar correctamente la cocina.

Hay una aclaración fundamental: no existe una distribución idéntica en todas las heladeras. El diseño, la ubicación de las salidas de aire y tecnologías como No Frost modifican la circulación del frío, por lo que el manual del fabricante siempre debe tener prioridad. Como regla general, la puerta presenta mayores fluctuaciones porque queda expuesta al ambiente cada vez que se abre.

Cuál es la zona más fría de la heladera y qué conviene guardar allí

En muchos modelos tradicionales, la zona inferior situada inmediatamente por encima de los cajones para frutas y verduras tiende a mantenerse especialmente fría. Por ese motivo, organismos como la Food Standards Agency británica recomiendan utilizar el estante inferior para carnes y pescados crudos, siempre dentro de recipientes cerrados que impidan que sus líquidos alcancen otros alimentos.

Esta ubicación tiene además una ventaja de seguridad que va más allá de la temperatura. Si un envase de carne pierde líquido, colocarlo abajo disminuye la posibilidad de que gotee sobre productos listos para comer. Las sobras, fiambres y otros alimentos ya cocidos deberían mantenerse separados de los productos crudos para reducir riesgos de contaminación cruzada.

Los estantes intermedios y superiores pueden destinarse a lácteos, comidas preparadas y otros productos refrigerados, dependiendo siempre de las indicaciones específicas del equipo. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos recomienda mantener la heladera a 4 °C o menos y evitar llenarla excesivamente, ya que el aire frío necesita circular alrededor de los alimentos.

Por qué la puerta no es el mejor lugar para algunos alimentos

La puerta es uno de los sectores más variables porque recibe aire caliente cada vez que se abre la heladera. Por eso resulta adecuada para productos relativamente resistentes a pequeñas oscilaciones, como determinados condimentos, mientras que los alimentos especialmente perecederos se benefician de posiciones donde la temperatura permanezca más estable.

Esto explica también por qué guardar la leche en la puerta, aunque resulte cómodo, no siempre es la mejor elección. Si el manual del modelo indica una zona interior más estable para lácteos, conviene utilizarla. Con los huevos sucede algo similar: una vez refrigerados, es preferible mantenerlos a una temperatura constante y seguir las recomendaciones sanitarias aplicables en cada país.

Los cajones inferiores tienen otra función. Están diseñados principalmente para frutas y verduras, y algunos modelos permiten incluso regular su humedad. Separar determinados productos vegetales puede ayudar además a controlar los efectos del etileno, un gas natural producido por algunas frutas que acelera la maduración de otras.

También conviene evitar que los alimentos queden pegados directamente a determinadas salidas de aire frío. En algunos equipos, esos puntos pueden alcanzar temperaturas suficientemente bajas como para congelar parcialmente productos sensibles. Esta es otra razón por la que identificar la distribución específica de cada heladera resulta más fiable que aplicar una regla universal sobre qué estante es siempre el más frío.

Organizar correctamente la heladera no consiste entonces en memorizar una única posición, sino en combinar temperatura y seguridad alimentaria. Carnes crudas abajo y correctamente contenidas, productos cocidos separados, frutas y verduras en sus cajones y alimentos sensibles lejos de la puerta forman una organización sencilla que puede ayudar a conservar mejor la comida.

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