2 de octubre de 2026 - 20:30

La forma en la que masticas la comida puede explicar por qué algunos alimentos te encantan y otros te dan asco o rechazo

Hay un factor que puede tener un papel mucho más importante de lo que imaginamos: la manera en que procesamos los alimentos dentro de la boca.

Cuando disfrutamos de un buen plato de comida, solemos prestar atención al sabor y al aroma. Sin embargo, hay otro factor que puede tener un papel mucho más importante de lo que imaginamos: la manera en que procesamos los alimentos dentro de la boca.

La forma de masticar, aplastar, succionar o romper un alimento no solo modifica la experiencia al comer. También puede influir en la intensidad con la que percibimos los sabores, la sensación que nos produce una determinada textura y hasta el momento en que nos sentimos satisfechos.

Por eso, dos personas pueden comer exactamente el mismo alimento y tener experiencias completamente diferentes.

¿Sos masticador, aplastador, succionador o crujidor?

No todas las personas comen de la misma manera. Más allá de los hábitos aprendidos, existen diferentes formas de procesar un bocado que pueden modificar la experiencia sensorial.

Una clasificación utilizada para describir estos comportamientos distingue cuatro estilos principales:

  • Masticadores: tienden a triturar el alimento rápidamente utilizando los dientes.
  • Aplastadores: prefieren presionar el alimento contra el paladar con la lengua antes de tragarlo.
  • Succionadores: extraen el sabor de los alimentos de manera gradual mediante la succión, algo que puede observarse especialmente al comer caramelos.
  • Crujidores: disfrutan particularmente de romper alimentos duros o crocantes y de la sensación física y sonora que produce ese proceso.

Estas diferencias pueden parecer pequeñas, pero modifican la forma en que los componentes de un alimento entran en contacto con la boca.

La forma de comer puede cambiar la manera en que percibimos un sabor

Para estudiar este fenómeno, algunos experimentos utilizaron chocolate con sabor a menta.

Los resultados mostraron que la manera de procesar el chocolate podía modificar considerablemente la liberación del mentol. En los participantes que tendían a masticar, la liberación del compuesto fue más rápida e intensa, seguida de una disminución también rápida de la sensación.

En cambio, quienes tenían un comportamiento más cercano a la succión experimentaron una liberación más gradual y prolongada del sabor.

Esto ayuda a entender por qué un mismo alimento puede resultar agradable para una persona y demasiado intenso para otra. No necesariamente se trata de que tengan gustos completamente diferentes: la forma en que cada una procesa el alimento puede modificar la experiencia sensorial.

La lengua es mucho más sensible de lo que parece

La percepción de los alimentos tampoco depende exclusivamente de los dientes. La lengua desempeña un papel fundamental a la hora de detectar la textura y los cambios físicos que ocurren durante la comida.

En la boca existen numerosos mecanorreceptores, sensores capaces de detectar aspectos como la presión, la deformación y las características físicas de las partículas.

Por eso, cuando pasamos la lengua por un alimento no estamos percibiendo su textura mediante un único mecanismo. El cerebro integra diferentes señales relacionadas con el tacto, la vibración, los movimientos de la lengua y las propiedades físicas del alimento.

La sensibilidad de la lengua es tal que puede detectar diferencias extremadamente pequeñas en las partículas presentes en los alimentos.

¿Por qué algunas texturas nos resultan insoportables?

Esta enorme sensibilidad también puede tener un efecto menos agradable: hace que seamos capaces de detectar pequeñas partículas y cambios de textura que pueden generar rechazo.

Un ejemplo clásico es la sensación arenosa que algunas personas perciben en determinados chocolates u otros alimentos.

Algunas investigaciones han señalado que partículas de aproximadamente 25 a 35 micras pueden llegar a ser detectadas por la lengua y producir esa sensación de arenosidad.

LAS MAS LEIDAS