13 de agosto de 2026 - 15:45

Kiki, la galga que no quiso perseguir el señuelo en las carreras y prefiere dormir en el sillón junto a su familia

Estaba preparada para convertirse en una galga de competición en Inglaterra, pero durante las pruebas previas mostró tan poco interés que fue retirada.

Kiki tenía la velocidad y el origen de una galga destinada a las pistas, pero aparentemente no tenía ningún interés en convertirse en corredora. Su nombre oficial era Finders Keepers y había sido criada en Sunderland, Inglaterra. Durante las pruebas previas a competir, ocurrió algo decisivo: no mostró entusiasmo por perseguir el señuelo.

El resultado fue inusual. Nunca llegó a disputar una carrera oficial. Su entrenadora, Yvonne Bell, decidió retirarla antes del debut y comenzó entonces el proceso para encontrarle una familia.

Una carrera que terminó antes de comenzar

Las pruebas previas sirven para determinar cómo responde un galgo antes de ingresar formalmente al circuito.

En el caso de Kiki, su reacción fue lo suficientemente clara como para abandonar el proyecto deportivo: simplemente no tenía entusiasmo por la persecución, según explicaron desde Sunderland Greyhound Stadium.

Después del retiro, Arena Racing Company —operadora del estadio de Sunderland— financió su estadía mientras esperaba ser adoptada en Home Run Hounds, un centro dedicado a encontrar hogares para galgos retirados. Allí comenzó la segunda parte de la historia.

Dos músicos viajaron desde Alemania para conocerla

Una publicación online llamó la atención de Natalie Angst y Tom Antonic, dos músicos profesionales que crecieron en California pero actualmente viven en Alemania.

La pareja estaba buscando un perro que encajara con su estilo de vida y conocía la fama de los galgos fuera de las pistas: animales capaces de pasar una buena parte del día descansando y disfrutando del sofá.

Cuando encontraron el perfil de Kiki, decidieron viajar personalmente a Reino Unido para conocerla. La conexión fue inmediata. Un mes después, la galga cruzó el canal de la Mancha rumbo a su nuevo hogar, situado a casi 1.000 millas del lugar donde había crecido.

Del señuelo al sillón

Su adaptación a la casa fue mucho menos problemática que su adaptación a las carreras.

Sus nuevos propietarios contaron que Kiki disfruta de los paseos, los abrazos y largos momentos descansando en el sofá. También descubrieron otra costumbre: cuando aparece comida, suele instalarse estratégicamente cerca de la cocina.

Natalie resumió la relación describiéndola como “nuestro ángel perfecto” y explicó que su llegada modificó la rutina de la pareja.

Incluso sus papeles de retiro incluían una descripción que ahora parece especialmente acertada: Kiki quería ser una mascota.

Su nueva vida todavía tendrá otro cambio de país

Alemania tampoco será necesariamente su destino definitivo.

Natalie y Tom tienen previsto regresar a California dentro de los próximos años y llevar a Kiki con ellos, por lo que la galga que no quiso iniciar una carrera deportiva en Sunderland terminará viviendo también al otro lado del Atlántico.

Home Run Hounds, la organización que gestionó su adopción, fue creada en 2022 y trabaja con varios centros del Reino Unido para encontrar hogares a hasta 300 galgos retirados por año.

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