16 de septiembre de 2026 - 22:15

Karen Hiestand, veterinaria: "Creemos que los gatos son solitarios y distantes, pero hemos malinterpretado su lenguaje corporal durante siglos"

Los gatos no expresan el afecto como los perros. El parpadeo lento, los roces y la proximidad pueden revelar un vínculo que muchas personas pasan por alto.

Los gatos cargan desde hace siglos con fama de solitarios, independientes y emocionalmente distantes, una percepción que puede estar condicionada por la manera en que las personas interpretan su comportamiento. Al compararlos con la expresividad de los perros, algunas de sus demostraciones de confianza y afecto pueden resultar tan discretas que pasan inadvertidas incluso para sus propios cuidadores.

La veterinaria y especialista en comportamiento animal Karen Hiestand cuestiona precisamente esa interpretación del carácter felino. Los gatos utilizan señales corporales mucho más sutiles para comunicarse y establecer vínculos, desde acercarse voluntariamente hasta rozar la cara contra una persona. Aprender a reconocerlas permite entender comportamientos que muchas veces son confundidos con indiferencia o apatía.

Interpretar su comportamiento exige observar qué hace el animal, cuándo lo hace y si decide voluntariamente permanecer cerca o regresar.

Interpretar su comportamiento exige observar qué hace el animal, cuándo lo hace y si decide voluntariamente permanecer cerca o regresar.

Por qué pensamos que los gatos son más distantes que los perros

Una parte del problema está en utilizar al perro como referencia para interpretar a otra especie.

  • Los perros pueden manifestar entusiasmo mediante movimientos corporales muy evidentes: corren hacia una persona, buscan contacto, mueven la cola, vocalizan o intentan iniciar una interacción.
  • En los gatos, muchas señales son menos llamativas y dependen considerablemente del contexto.
  • Un gato puede demostrar confianza permaneciendo cerca sin necesariamente subirse encima de su cuidador. También puede acercarse, establecer contacto durante unos segundos y posteriormente marcharse.

Eso no implica automáticamente falta de vínculo

Interpretar su comportamiento exige observar qué hace el animal, cuándo lo hace y si decide voluntariamente permanecer cerca o regresar.

Qué significa cuando un gato parpadea lentamente al mirar a una persona

El llamado parpadeo lento es una de las señales felinas que más interés ha despertado.

  • Consiste en entrecerrar o cerrar lentamente los ojos durante una interacción tranquila.
  • Investigaciones experimentales han encontrado que los gatos pueden responder de manera positiva a secuencias de parpadeo lento realizadas por personas y mostrarse más propensos a acercarse posteriormente.
  • Esto no significa que cada parpadeo pueda traducirse literalmente como un “te quiero”.
  • Sin embargo, unos ojos relajados y el cierre lento de los párpados pueden formar parte de una interacción positiva y no amenazante.

La postura completa del animal sigue siendo fundamental para interpretar correctamente la situación.

No existe un único gesto que permita medir cuánto quiere un gato a su cuidador.

No existe un único gesto que permita medir cuánto quiere un gato a su cuidador.

Por qué un gato frota la mejilla contra su dueño

Cuando un gato acerca la cabeza y roza las mejillas o la cara contra una persona, está realizando un comportamiento conocido como frotamiento o bunting.

Los gatos poseen glándulas odoríferas en diferentes regiones de la cabeza y utilizan estos contactos dentro de su comunicación química y social.

Cuando aparece en una interacción voluntaria y relajada, puede formar parte de los comportamientos afiliativos que el gato dirige hacia individuos con los que mantiene una relación social.

¿Por qué un gato puede quererte aunque no quiera estar en brazos?

El contacto físico humano tampoco coincide necesariamente con las preferencias felinas.

Un gato puede sentirse seguro con una persona y, aun así, no disfrutar que lo levanten, abracen o acaricien durante demasiado tiempo.

Dejar que el gato se acerque, observar su reacción durante las caricias y permitir que se retire cuando quiera puede favorecer encuentros más positivos que perseguirlo para conseguir contacto.

Un gato que no corre hacia la puerta ni exige caricias constantemente no necesariamente es indiferente.

Un gato que no corre hacia la puerta ni exige caricias constantemente no necesariamente es indiferente.

Ahí está la diferencia que plantea Hiestand: muchas veces el afecto felino no está ausente. Somos nosotros quienes esperamos verlo expresado en otro idioma.

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